
Calor y Bulldog Francés
El verano es estupendo. Tu Bulldog no necesariamente comparte la opinión. 😄
Sol. Terraza. Playa. Treinta y tantos grados.
Tú piensas: «Qué día tan bonito.»
El Bulldog sale por la puerta, da tres pasos y ya parece estar atravesando el Sáhara con un frigorífico a la espalda.
Hay una razón.
Los perros no refrigeran su cuerpo como nosotros. El jadeo desempeña un papel fundamental para eliminar calor.
Y aquí aparece el pequeño detalle:
para refrescarse, el Bulldog necesita respirar.
Si además hablamos de un perro braquicéfalo y, en algunos casos, con una vía respiratoria que ya trabaja con menos margen, el calor puede dejar de ser simplemente incómodo y convertirse en un problema serio.
Así que hoy no vamos a hablar de cómo hacer el verano más bonito.
Vamos a hablar de cómo disfrutarlo sin cocinar al Bulldog.
Primero entendamos el problema
Nosotros tenemos calor.
Sudamos.
Nos quejamos.
Buscamos aire acondicionado.
El perro utiliza principalmente el jadeo para perder calor.
Entra aire.
Sale aire.
La evaporación ayuda a enfriar.
Perfecto.
Ahora pongamos este sistema dentro de un Bulldog Francés.
Hocico corto.
Anatomía braquicéfala.
Y, en algunos individuos, además, BOAS.
Cuanto más calor tiene el perro, más necesita jadear.
Cuanto más jadea, mayor es el trabajo respiratorio.
Y si mover suficiente aire ya resulta difícil, puede empezar un círculo que no nos interesa absolutamente nada.
Por eso respiración y calor están íntimamente relacionados.
«Pero hoy sólo hacen 27 grados»
El número del termómetro no pasea al perro.
Lo hace el perro. 😄
Veintisiete grados pueden significar cosas muy diferentes dependiendo de:
la humedad,
el sol directo,
la hora,
el viento,
el tipo de suelo,
la duración del paseo,
la intensidad del ejercicio,
el peso,
la edad,
la condición física
y la capacidad respiratoria de ese Bulldog concreto.
Por eso no existe una cifra mágica:
26,9 °C → paseo.
27 °C → Bulldog guardado en la nevera.
Observamos las condiciones.
Y, sobre todo, observamos al perro.
Estamos en España. Hay un pequeño detalle.
Hace calor.
😄
Y en muchas zonas no hablamos de dos tardes incómodas en agosto.
Podemos tener semanas de temperaturas altas, noches muy cálidas y pavimento que lleva acumulando calor desde la mañana.
Así que en verano cambiamos los horarios.
No intentamos conservar exactamente la rutina de enero.
El paseo principal puede pasar a primera hora de la mañana.
Por la noche podemos volver a salir cuando las condiciones sean realmente mejores.
Y durante las horas más calurosas:
salida corta, necesidades y regreso a territorio civilizado.
No pasa nada.
El Bulldog no perderá su preparación para los Juegos Olímpicos.
Las 15:00 no son una cuestión de disciplina
A veces pensamos:
«Tiene que salir. Siempre salimos a esta hora.»
Al sol le da exactamente igual nuestro horario.
En verano, la rutina se adapta al clima.
No al revés.
Si hace demasiado calor, reducimos la actividad.
Punto.
No necesitamos demostrar que nuestro Bulldog es resistente. La resistencia al calor no es una competición.
Y ganar esa competición tampoco tiene premio.
«Pero él quiere jugar»
Por supuesto.
También quiere comerse una servilleta.
No delegamos todas las decisiones importantes en él. 😄
Algunos perros seguirán jugando aunque estén acumulando demasiado calor.
Pelota.
Carrera.
Otra pelota.
Otra carrera.
Más excitación.
Más actividad muscular.
Más jadeo.
Más calor.
Precisamente porque está emocionado, puede no tomar una decisión especialmente sensata sobre cuándo parar.
Nos toca a nosotros.
El Bulldog oscuro no está imaginando cosas
Una superficie oscura expuesta al sol puede absorber más radiación, y el pelaje oscuro puede contribuir a que el perro se caliente más bajo el sol directo.
Pero esto no convierte al Bulldog crema en una criatura solar.
😄
Todos necesitan precaución.
No hacemos:
— El mío es blanco, podemos salir a las cuatro.
No.
El sol sigue siendo el mismo sol.
Y entonces aparece el asfalto
Nosotros:
zapatillas.
El Bulldog:
almohadillas.
Hay una pequeña diferencia logística.
El pavimento expuesto al sol puede estar muchísimo más caliente que el aire.
Así que el teléfono puede decir:
29 °C.
Mientras el suelo responde:
JA.
Antes de caminar sobre superficies que llevan horas recibiendo sol, conviene comprobarlas y, si están demasiado calientes, buscar sombra, tierra, césped o simplemente otro horario.
Las almohadillas también pueden sufrir quemaduras.
Y hay algo importante que recordar:
que el perro camine sobre una superficie no demuestra que esa superficie sea segura.
A veces simplemente demuestra que confía en nosotros.
«Le mojo entero y salimos»
El agua fresca puede ayudar a enfriar.
Pero no convierte un día peligroso en un día apropiado para hacer ejercicio.
Mojar al Bulldog no nos concede veinte minutos extra bajo el sol.
Y mucho menos significa:
Bulldog + agua = aire acondicionado portátil.
La herramienta principal sigue siendo bastante menos sofisticada:
evitar el calor y reducir la actividad cuando las condiciones no son adecuadas.
Aburrido.
Barato.
Extraordinariamente útil.
Agua, por supuesto
El Bulldog debe tener acceso a agua fresca.
En paseos y desplazamientos, especialmente cuando hace calor, llevar agua es una buena costumbre.
Pero si vuelve jadeando intensamente, no necesitamos organizar una competición de:
«A ver cuánto bebe en treinta segundos.»
Le ofrecemos agua y un lugar fresco y observamos cómo se recupera.
Y si presenta signos importantes de sobrecalentamiento, un bol de agua ya no es el tratamiento.
Estamos entrando en otro escenario.
¿Cómo sé que tiene demasiado calor?
Aquí merece la pena prestar atención.
Podemos empezar a observar:
jadeo mucho más intenso de lo esperado,
respiración rápida o muy ruidosa,
búsqueda insistente de sombra,
reducción del ritmo,
dificultad para continuar,
inquietud,
salivación abundante,
lengua muy extendida,
o simplemente un perro que claramente ya no está cómodo.
Ése es un buen momento para parar.
No necesitamos esperar a que aparezca algo espectacular para reconocer que la situación está empeorando.
«Está jadeando. Los perros jadean.»
Sí.
Y las personas respiran.
Pero si alguien sube tres escalones y empieza a respirar como si acabara de terminar una maratón, probablemente observaremos un poco más. 😄
El jadeo después de una actividad puede ser perfectamente normal.
Lo que nos interesa es:
cuánto jadea,
por qué,
cuánto tarda en recuperarse
y qué otros signos aparecen al mismo tiempo.
Otra vez:
el contexto.
Hay un momento en que dejamos de hablar de «tener calor»
Y empezamos a hablar de una posible hipertermia o golpe de calor.
Si aparecen signos como:
debilidad marcada,
desorientación,
dificultad respiratoria intensa,
vómitos o diarrea,
movimientos descoordinados,
cambios preocupantes en el color de las encías o la lengua,
temblores,
convulsiones,
colapso
o pérdida de consciencia, tenemos una urgencia veterinaria.
Aquí se termina la parte divertida de la página.
No esperamos una hora para ver si se le pasa.
No terminamos el paseo.
No preguntamos primero en un grupo de Facebook.
Actuamos.
«Entonces, ¿qué hago?»
Primero: sacarlo del calor.
Lo llevamos inmediatamente a un lugar fresco y ventilado.
Empezamos a enfriarlo y contactamos con un veterinario para recibir instrucciones y dirigirnos a la clínica.
Y aquí hay algo importante:
enfriar no significa congelar.
No necesitamos envolver al perro en hielo.
Queremos favorecer una pérdida de calor eficaz utilizando agua fresca y movimiento de aire mientras buscamos asistencia veterinaria.
En una emergencia térmica no estamos preparando al Bulldog para una exposición.
Estamos intentando bajar su temperatura.
«Ya parece mejor»
Excelente.
Eso es exactamente lo que queremos.
Pero un golpe de calor puede provocar alteraciones internas que no siempre desaparecen al mismo tiempo que mejora el aspecto exterior del perro.
Así que si ha existido un episodio serio, seguimos necesitando valoración veterinaria.
Que el Bulldog vuelva a mirarnos con cara de:
«¿Hay comida?»
es una noticia maravillosa.
No es un análisis de sangre.
El coche
Aquí podemos ahorrar muchas palabras.
Nunca dejamos un Bulldog en un coche cerrado cuando existe riesgo de que se caliente.
«Sólo cinco minutos.»
No.
«Pero está a la sombra.»
La sombra se mueve.
«He dejado un poco la ventana.»
Una rendija no convierte el coche en una terraza climatizada.
«Voy sólo a comprar una cosa.»
Los supermercados tienen una capacidad extraordinaria para convertir una cosa en doce minutos.
Si no puede acompañarnos de forma segura, se queda en casa.
«Pero tengo aire acondicionado en el coche»
Perfecto.
Mientras funciona, cambia muchísimo las condiciones.
Pero en un viaje de verano también pensamos en:
atascos,
paradas,
averías,
esperas,
el trayecto desde casa hasta el coche,
y qué ocurriría si el aire acondicionado dejara de funcionar.
No necesitamos preparar una expedición al Polo Sur.
Pero agua, horarios sensatos y un pequeño plan B ocupan muy poco espacio.
La playa
Ah. Bulldog. Mar. Arena. Foto preciosa.
Ahora añadamos: sol directo, arena caliente, poca sombra,
actividad, excitación y un perro braquicéfalo.
La playa puede ser estupenda cuando las condiciones son adecuadas.
Temprano. Al final del día. Con sombra. Con agua.
Sin obligarlo a correr.
Y con posibilidad real de marcharnos cuando sea necesario.
La playa a las 14:00 en agosto no se vuelve segura porque el Bulldog lleve un sombrero de paja.
Aunque la fotografía sea fantástica.😄
La piscina tampoco convierte al Bulldog en delfín
Esto merece su propio recordatorio.
La conformación corporal de muchos Bulldogs Franceses puede dificultar la natación.
Algunos nadan bien.
Otros creen que nadan bien durante aproximadamente tres segundos.
Y después descubrimos que tenían una interpretación demasiado optimista de sus capacidades.
😄
Cerca de piscinas, mar, ríos o agua profunda: supervisión.
Siempre.
Y cuando existe riesgo de caída al agua, un chaleco salvavidas canino adecuado puede ser bastante más inteligente que confiar en la autoestima del Bulldog.
La sombra no siempre basta
Un perro tumbado debajo de una sombrilla puede seguir acumulando calor si:
la temperatura ambiental es muy alta,
hay mucha humedad,
el aire apenas circula,
la superficie está caliente
o acaba de realizar ejercicio.
Sombra es mejor que sol.
Pero: sombra no significa automáticamente fresco.
Lo mismo ocurre con una terraza cubierta.
Si nosotros estamos sentados pensando:
«Madre mía, qué calor.»
probablemente no necesitamos organizar allí una sesión de fitness para el Bulldog.
El sobrepeso vuelve otra vez
Sí.
Lo siento.
La croqueta nos persigue por toda la Guía. 😄
Un perro con exceso de peso puede tener más dificultades para tolerar el ejercicio y eliminar calor.
Y en una raza braquicéfala mantener una buena condición corporal resulta todavía más importante.
Por eso nuestras páginas empiezan a conectarse:
peso → respiración → ejercicio → calor.
El Bulldog es uno solo.
Aunque nosotros hayamos dividido la web en páginas.
→ Peso y condición corporal
Y BOAS vuelve también
Un Bulldog con problemas respiratorios tiene menos margen cuando aumenta la necesidad de jadear.
Por eso los perros afectados por BOAS pueden tener especial dificultad con el ejercicio y el calor.
Si nuestro Bulldog:
respira ruidosamente con poca actividad,
se recupera lentamente,
tolera mal el calor,
se detiene enseguida,
o ha tenido episodios preocupantes,
no solucionamos el problema simplemente haciendo paseos más cortos en verano.
Hay que valorar su respiración.
→ Respiración del Bulldog Francés y BOAS
Cachorros y abuelos
Dos extremos que merecen atención especial.
El cachorro puede tener entusiasmo suficiente para tomar decisiones pésimas.
El Bulldog mayor puede tener menos capacidad para adaptarse al esfuerzo y a las temperaturas altas.
También debemos ser especialmente prudentes con perros:
con sobrepeso,
con problemas respiratorios,
con enfermedades que puedan reducir su tolerancia al calor,
en recuperación,
o poco acostumbrados al ejercicio.
No todos tienen el mismo margen.
Así que volvemos siempre al mismo individuo: el Bulldog que tenemos delante.
No el Bulldog teórico de internet.
El aire acondicionado y el gran drama doméstico
Fuera:
36 °C.
Dentro:
aire acondicionado.
El Bulldog está tumbado boca arriba ocupando el lugar más fresco de la casa.
Lo miras y piensas:
«Pobrecito. Hoy casi no ha salido.»
El Bulldog piensa:
«Por fin esta gente empieza a entenderme.»
😄
Un día con menos actividad porque hace demasiado calor no destruye la condición física de un perro.
Podemos ofrecer actividad mental en casa y salir cuando las condiciones sean mejores.
Es infinitamente preferible perder un paseo largo que poner al perro en riesgo porque:
«hoy tocaba ejercicio».
¿Y qué hacemos en casa mientras fuera arde el planeta?
Aquí empieza la creatividad.
Buscar comida escondida.
Juguetes interactivos.
Ejercicios de olfato.
Aprender una habilidad.
Practicar pequeñas órdenes.
Reconocer juguetes.
Trabajar autocontrol.
Masticar algo apropiado.
Jugar tranquilamente.
Dormir.
Y, naturalmente:
supervisar atentamente el frigorífico.
Actividad en la que el Bulldog Francés suele demostrar un talento extraordinario.
Una rutina de verano bastante sensata
No hace falta imprimirla y pegarla en la nevera.
La idea es sencilla.
Por la mañana temprano: aprovechamos para el paseo principal.
Durante las horas de más calor: salidas breves cuando sean necesarias y vida tranquila dentro.
Por la tarde o noche: esperamos a que las condiciones sean realmente mejores.
No simplemente a que el reloj marque:
20:00.
Porque a las ocho de la tarde el asfalto puede seguir recordando perfectamente todo lo ocurrido a las tres.
Antes de salir: cinco segundos
Abrimos la puerta.
Hace calor.
Preguntamos:
¿Necesitamos hacer este paseo ahora?
¿Podemos hacerlo más tarde?
¿El suelo está demasiado caliente?
¿Tenemos sombra?
¿Necesitamos llevar agua?
¿Cómo está respirando hoy?
¿Vamos a pasear tranquilamente o pretendemos hacer una actividad más intensa?
Cinco segundos.
No necesitamos una aplicación de la NASA.
Y durante el paseo hacemos algo todavía más revolucionario
Miramos al perro.
😄
No sólo el móvil.
No sólo los kilómetros.
No sólo el reloj.
Al perro.
Su ritmo.
Su respiración.
Su lengua.
Su forma de caminar.
Sus ganas de continuar.
Su recuperación.
Los Bulldogs suelen dar bastantes pistas.
El problema empieza cuando nosotros decidimos:
«Todavía faltan 800 metros para completar la ruta.»
Al Bulldog le da exactamente igual nuestra ruta.
El mejor paseo de verano puede ser sorprendentemente corto
Sale.
Hace sus cosas.
Huele tres arbustos.
Investiga una esquina durante un tiempo incomprensible.
Discute mentalmente con una paloma.
Bebe.
Vuelve a casa.
Aire acondicionado.
Sofá. Magnífico.
Mañana seguiremos teniendo perro.
Y ése era exactamente el objetivo.
Lo importante
El calor no significa encerrar al Bulldog durante tres meses.
Significa cambiar horarios, intensidad y expectativas.
Puede seguir caminando.
Puede seguir jugando.
Puede seguir explorando.
Puede seguir disfrutando del verano.
Pero somos nosotros quienes debemos decidir cuándo las condiciones son apropiadas.
Porque probablemente aceptará encantado nuestra propuesta de perseguir una pelota.
Incluso cuando sea una idea bastante estúpida.
Y precisamente por eso…nosotros tenemos las llaves de casa. 😄
¿Seguimos con la Guía?
Ya hemos aprendido a observar cómo respira, cuánto ejercicio necesita y por qué agosto no es el momento de descubrir su potencial deportivo.
Ahora toca aprender otra cosa:
nosotros hablamos español.
El Bulldog habla Bulldog.