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El cachorro llega a casa

 

¿Y ahora qué hacemos con esto? 😄

 

Durante semanas lo estabas esperando.

Has preparado su cama, comprado cuencos, juguetes, una manta,

quizá un arnés diminuto y probablemente alguna cosa absolutamente innecesaria

que en la tienda parecía imprescindible. Y por fin llega el cachorro.

Lo dejas en el suelo. Él te mira. Tú lo miras.

Y durante unos segundos ninguno de los dos

sabe muy bien qué se supone que tiene que hacer ahora.

Perfecto. Así empiezan muchas buenas historias.

Primera misión: déjale aterrizar

 

Para ti, el cachorro acaba de llegar a casa.

Para él, en cambio, acaba de cambiar prácticamente todo su mundo.

Han desaparecido su madre, sus hermanos, los olores que conocía, las personas habituales, los sonidos de siempre y la rutina que hasta esta mañana parecía completamente normal. Ahora hay una casa nueva. Y tú.

Y probablemente varias personas mirándolo con cara de absoluta felicidad.

Por eso, el primer día no necesita conocer a tus diecisiete familiares, al vecino, al perro del vecino y a los niños que han venido «sólo cinco minutos». Necesita tiempo.

Déjale explorar tranquilamente una zona segura de la casa. Que huela. Que mire. Que encuentre el agua. Que descubra dónde puede descansar. No hace falta enseñarle todas las habitaciones durante los primeros diez minutos.

Tampoco hace falta entretenerlo constantemente.

Mientras tú estás observando al cachorro, él también te está estudiando a ti.

Cachorro de Bulldog Francés llegando a su nuevo hogar

No come. ¿Llamamos ya al veterinario?

 

Puede ocurrir. Un viaje, una casa nueva y toda la emoción del cambio

pueden alterar temporalmente el apetito de un cachorro.

Lo mejor durante los primeros días suele ser mantener, siempre que sea posible,

la alimentación que ya conocía y evitar introducir de golpe un montón de novedades.

Porque cambiar de casa ya es bastante acontecimiento.

El día que cambia de familia

no es el mejor momento para descubrir la gastronomía mundial. 😄

Nuevo pienso, comida casera, tres tipos de premios,

un trocito de queso «porque pobrecito» y algo

que la abuela asegura que todos los perros han comido toda la vida pueden esperar.

Primero tranquilidad y rutina.

Los cambios de alimentación, cuando sean necesarios,

pueden hacerse después y de forma progresiva.

Si el cachorro rechaza repetidamente la comida, está decaído, vomita,

tiene diarrea u observas cualquier otro signo que te preocupe,

entonces ya no hablamos simplemente de los nervios de su primer día

y conviene consultar con el veterinario.

Cachorro de Bulldog Francés junto a su comida en su nuevo hogar

El suelo va a sobrevivir. Tú también.

 

Ha hecho pis. Sí. Y probablemente volverá a hacerlo.

Puede incluso esperar pacientemente a que lo lleves al lugar correcto,

regresar a casa contigo y hacer pis exactamente donde no debía treinta segundos después. Bienvenido. 😄

Un cachorro pequeño todavía está aprendiendo a controlar sus necesidades y, además, no conoce las normas de tu casa.

No está intentando fastidiarte. No está siendo dominante.

Y seguramente tampoco está ejecutando un elaborado plan de venganza contra la alfombra. Hay momentos especialmente útiles para llevarlo al lugar donde queremos que haga sus necesidades:

al despertarse, después de comer, después de beber bastante y después de jugar.

Si lo hace bien, felicítalo. Si se equivoca, limpia y seguimos aprendiendo.

Castigar al cachorro después de encontrar un charco

no le explica dónde debería haberlo hecho.

La repetición, la rutina y acertar muchas veces son bastante más útiles.

Cachorro de Bulldog Francés aprendiendo a hacer sus necesidades en casa

¿Dónde duerme esta noche?

 

Aquí empieza una de las grandes negociaciones familiares. En su cama. En nuestra habitación. Fuera de nuestra habitación.

En el sofá. En nuestra cama. «Sólo esta noche, porque es muy pequeño.» Cuidado con esta última. 😄

Antes de decidir dónde dormirá el cachorro, piensa también dónde quieres que duerma cuando sea adulto.

Porque si durante tres meses duerme felizmente encima de tu almohada y un buen día decides explicarle que aquello era un alojamiento temporal… es posible que el Bulldog recuerde el contrato de otra manera.

Durante las primeras noches puede sentirse más seguro si duerme relativamente cerca de las personas. Todo es nuevo y acaba de separarse de la familia que conocía.

Lo importante es que tenga un lugar cómodo, tranquilo y seguro, donde pueda descansar sin acceder durante la noche a cables, escaleras, objetos peligrosos o cualquier maravillosa idea que se le ocurra mientras tú duermes.

Cachorro de Bulldog Francés llorando por la noche junto a su cama

03:17

 

Ñiiii… ñiiii… Abres un ojo. Silencio. Cierras el ojo. Ñiiiiiiii… Sí. Tenemos cachorro. Las primeras noches pueden ser difíciles.

Hasta ayer probablemente dormía acompañado. Esta noche está en un lugar desconocido, rodeado de olores desconocidos y todavía no sabe que ésta será su casa.

No hace falta convertir cada pequeño gemido en una fiesta nocturna con juguetes, comida y media hora de entretenimiento. Pero tampoco es necesario pensar que tranquilizar a un cachorro asustado va a convertirlo automáticamente en un tirano doméstico. Comprueba si necesita hacer sus necesidades, asegúrate de que está bien, ayúdalo a tranquilizarse y vuelve a la normalidad.

Dar seguridad a un cachorro que acaba de cambiar completamente de vida no significa enseñarle a manipular humanos.

Ya tendrá tiempo de aprender eso por su cuenta. 😄

Por la mañana descubres que has comprado una pequeña motosierra con orejas

 

Muerde tus manos. Muerde los pantalones. Muerde los cordones. Muerde la manta.

Muerde la pata de una silla.Muerde el juguete durante siete segundos

y vuelve a morderte a ti. ¿Por qué muerde TODO? Porque es un cachorro.

Los cachorros exploran muchísimo con la boca. Además, juegan, se excitan,

empiezan a atravesar cambios relacionados con la dentición y todavía tienen que aprender

cuánto pueden apretar y qué objetos están disponibles para morder.

Ten juguetes apropiados y redirige hacia ellos cuando sea necesario.

Si el juego se vuelve demasiado intenso, puedes interrumpirlo tranquilamente.

Y hay otra posibilidad que muchas veces olvidamos: quizá está cansado.

Un cachorro agotado no siempre se convierte en una criatura tranquila y razonable.

A veces ocurre exactamente lo contrario. Corre. Muerde. Salta.

Se vuelve incapaz de concentrarse. Parece haber tomado tres cafés.

Si tu adorable cachorro se transforma de repente en una pequeña motosierra con orejas,

quizá no necesite otra hora de diversión.

Quizá necesite dormir.

Cachorro de Bulldog Francés jugando con una manta junto a un peluche roto

Tú ves una casa. Él ve posibilidades.

 

Tú ves un cable eléctrico. Él: interesante.

Tú ves un zapato. Él: excelente textura.

Tú ves un calcetín. Él: tesoro.

Tú ves una planta. Él: ¿comestible?

Tú ves el hueco detrás del sofá. Él: expedición científica.

Tú ves unas escaleras. Él: aventura.

Antes de que llegue el cachorro —y otra vez después de que llegue,

porque siempre encontramos algo que olvidamos— mira tu casa

desde aproximadamente veinte centímetros de altura.

Guarda medicamentos y productos de limpieza.

Retira objetos pequeños que pueda tragarse.

Protege o esconde cables accesibles.

Comprueba las plantas que pueda alcanzar. Evita accesos peligrosos a balcones, escaleras, piscinas u otras zonas donde pueda hacerse daño. Y recuerda una regla sencilla:

si algo cabe en la boca de un cachorro, existe una posibilidad razonable de que termine dentro de ella.

Cachorro de Bulldog Francés saliendo de detrás del sofá con un calcetín en la boca

Y de repente… se apaga

 

Hace un minuto estaba corriendo por el salón como si hubiera recibido una misión secreta. Ahora duerme boca arriba con una pata apoyada contra la pared. Perfectamente normal. Dormir también es crecer.

Los cachorros necesitan mucho descanso.

Todo lo que ocurre durante sus primeros días resulta agotador:

explorar, aprender, jugar, conocer personas, descubrir sonidos y simplemente procesar

un mundo completamente nuevo.

Por eso no es necesario despertarlo continuamente para jugar,

enseñárselo a una visita o aprovechar que «ahora estamos todos juntos».

Un cachorro dormido no se está perdiendo la diversión.

Está haciendo algo que necesita. Déjale descansar. La casa seguirá ahí cuando despierte. Y probablemente tus zapatos también.

Probablemente.

Cachorro de Bulldog Francés dormido dentro de su comedero lleno de comida

Las primeras reglas empiezan hoy

 

No hace falta esperar al lunes para «empezar a educarlo». La educación ya ha empezado. Cuando aprende su nombre.

Cuando descubre que acercarse a ti tiene consecuencias agradables. Cuando espera un segundo antes de recibir algo.

Cuando acepta que le toques las patas. Cuando se pone el arnés. Cuando entiende dónde duerme.

Cuando empieza a descubrir qué cosas puede morder y cuáles preferiríamos conservar.

Todo eso es aprendizaje. Pero recuerda quién tienes delante. Es un bebé.

Cinco minutos bien hechos valen mucho más que media hora intentando convertir a un cachorro en un perro perfectamente educado. Habrá tiempo para aprender muchas cosas.

Ahora estamos construyendo algo bastante más importante: confianza, rutina y comunicación.

Lo que necesita tu cachorro durante los primeros días

Seguridad. Rutina. Sueño. Comida conocida. Agua fresca. Paciencia.

Un lugar seguro. Tiempo para conocerte. Y muchas oportunidades para acertar.

Lo que NO necesita

Una fiesta de bienvenida. Quince juguetes presentados simultáneamente. Cinco alimentos nuevos el primer día.

Cien órdenes que todavía no comprende. Pasar continuamente de brazo en brazo.

Que toda la familia intente educarlo de una manera diferente.

Y, sobre todo: no necesita ser perfecto el primer día. Ni el segundo. Probablemente tampoco el martes. 😄

Dentro de unos días…

Reconocerá el sonido de tus pasos. Sabrá dónde está su cama. Empezará a entender tus horarios.

Descubrirá exactamente dónde guardas la comida.

Y será capaz de distinguir desde la otra punta de la casa el sonido de una bolsa que quizá, remotamente, podría contener algo comestible. Un día te darás cuenta de que ya no camina por la casa como un visitante.

Camina como si fuera suya. Y entonces probablemente empezarás a preguntarte quién se ha adaptado a quién. 😄

Ya está en casa.

Ahora toca descubrir cuándo puede empezar a conocer el mundo que hay al otro lado de la puerta.

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