
Dientes, uñas y patas
Tres cosas pequeñas que el Bulldog preferiría gestionar personalmente
Hay partes del mantenimiento de un perro que generan poca discusión.
Le ponemos agua.
Come.
Sale a pasear.
Todo razonable.
Y después aparecen los dientes, las uñas y las patas.
Intentamos abrirle la boca.
El Bulldog se convierte en una almeja.
Cogemos una pata.
De repente pesa 400 kilos.
Aparece el cortaúñas.
La pata deja de existir.
😄
La buena noticia es que ninguna de estas cosas tiene por qué convertirse en una batalla semanal.
La mala noticia es que fingir durante diez años que los dientes y las uñas no existen tampoco suele funcionar.
Empecemos por la boca
«Pero sus dientes se ven blancos»
Estupendo.
Ahora levantemos un poco el labio.
Porque la parte del diente que vemos cuando el perro sonríe para una fotografía no siempre cuenta toda la historia.
La placa se acumula sobre los dientes y, con el tiempo, puede mineralizarse formando sarro. Los problemas dentales no son simplemente una cuestión de que la boca huela mejor o peor: pueden afectar encías y estructuras que sostienen los dientes.
Y los perros tienen un talento especial:
pueden seguir comiendo aunque la boca no esté precisamente perfecta.
Así que:
«Come estupendamente.»
es una información agradable.
Pero no es una revisión dental.
El aliento
Se acerca. Te lame la cara. Y durante unos segundos reconsideras todas tus decisiones vitales.😄
Un perro no tiene por qué oler a pasta de dientes de menta.
Pero tampoco deberíamos aceptar automáticamente un olor muy fuerte y desagradable como:
«Bueno, es perro.» Un mal olor persistente puede acompañar a problemas de la boca.
Especialmente si además vemos: encías inflamadas, sangrado, mucho sarro, dientes dañados, dolor al tocar,
dificultad para masticar, salivación diferente, o cambios en la manera de comer.
Entonces dejamos de buscar un snack que «refresca el aliento». Porque quizá estamos intentando perfumar una señal.
«¿Hay que cepillarle los dientes DE VERDAD?»
Sí. Lo sé. El perro tampoco está impresionado con la noticia. 😄
La limpieza mecánica regular de los dientes es una de las herramientas más útiles que tenemos para reducir la acumulación de placa. La palabra importante aquí es: regular.
Cepillarle los dientes intensamente durante siete minutos el 3 de febrero y volver a acordarnos en agosto tiene un margen de mejora considerable. Lo ideal es acostumbrarlo desde pequeño. Primero tocar el hocico. Levantar el labio.
Tocar los dientes. Introducir el cepillo poco a poco. Sesiones cortas.
Sin intentar realizar una limpieza odontológica completa el primer día.
Queremos conseguir: «Ah, toca la boca. Vale.»
No: «¡HAN VENIDO A ROBARME LOS DIENTES!»
La pasta de dientes humana se queda con los humanos
Aquí no compartimos.
Los dentífricos para personas no están formulados pensando en un usuario que, en lugar de escupir, termina tragándose todo.
Utilizamos productos destinados a perros.
Además tienen una ventaja comercial extraordinaria.
Nosotros compramos pasta con sabor a menta.
El perro puede encontrarse con sabores que hacen que el concepto de «cepillarse los dientes» resulte bastante menos ofensivo.
Marketing.
Funciona también con Bulldogs. 😄
«Le doy cosas para masticar. ¿No basta?»
Masticar puede formar parte del cuidado dental.
Existen productos específicamente diseñados para ayudar a controlar placa o sarro.
Pero una cosa es ayudar y otra convertirse mágicamente en un cepillo de dientes autónomo.
Además, no todo objeto duro es una magnífica herramienta dental.
Si algo es tan duro que existe riesgo de fracturar un diente, hemos cambiado un problema potencial por otro bastante más caro.
El objetivo no es comprobar qué material gana:
el objeto o el molar.
Y un día encontramos sarro
Entonces aparece una idea tentadora: «Lo rasco.» Mmm.
Lo que vemos sobre la superficie es sólo una parte de la evaluación de la boca.
Cuando existe enfermedad periodontal o una acumulación importante, el veterinario debe valorar dientes, encías y lo que ocurre donde nosotros no vemos simplemente levantando el labio.
Quitar un trocito visible en casa puede producir una satisfacción inmediata extraordinaria.
Mira. Ya no está. Pero no nos dice qué sucede debajo de la encía.
La odontología tiene esa desagradable costumbre de ser más complicada que rascar una piedra amarilla.
Cachorros: un día tiene dientes, al siguiente parece una obra
Los dientes de leche empiezan a ser sustituidos por los definitivos durante el crecimiento.
Y durante un tiempo la boca puede parecer un proyecto en construcción.
Dientes que se mueven.
Dientes que aparecen.
Necesidad de morder absolutamente todo.
Y algún pequeño diente que quizá encuentres en el suelo.
O quizá no.
Muchos se pierden sin ceremonia oficial.
Lo interesante es observar que el recambio progresa normalmente.
A veces un diente de leche permanece mientras el definitivo ya ha salido.
Si algo en la dentición parece extraño, especialmente si vemos dientes duplicados, mala posición, dolor o lesiones, merece la pena enseñárselo al veterinario.
No esperamos a que el cachorro resuelva por votación qué dientes piensa conservar.
Bajamos hasta las uñas
Y aquí empieza el teatro. Coges una pata. El perro te mira.
Coges el cortaúñas. Traición. No has cortado nada todavía.
No importa. El Bulldog ya ha informado a las autoridades. 😄
«Las uñas se gastan caminando»
A veces bastante.
A veces no lo suficiente.
Depende de cuánto camina, sobre qué superficie, de su conformación y de cómo apoya las patas.
Un perro que camina mucho sobre superficies abrasivas puede desgastar determinadas uñas considerablemente.
Pero hay una pequeña especialista en evitar el trabajo: el espolón.
Como normalmente no contacta con el suelo de la misma manera, puede seguir creciendo tranquilamente mientras las demás uñas se desgastan. Así que: «Las otras están bien» no significa que no tengamos que mirar todas.
¿Cómo sé si están demasiado largas?
No necesitamos esperar hasta que las uñas parezcan herramientas de jardinería.
Cuando crecen demasiado pueden modificar la forma en que la pata contacta con el suelo y resultar incómodas.
Podemos observarlas con el perro de pie y comprobar periódicamente su longitud.
El famoso:
clic clic clic clic
sobre el suelo puede llamar nuestra atención, aunque por sí solo no es una regla matemática perfecta: depende también de la forma de la pata y del apoyo.
Otra vez aparece nuestra herramienta favorita: mirar al perro.
Revolucionario.
El pequeño problema que vive dentro de la uña
La uña no es un trozo de plástico.
Dentro existe tejido vivo con vasos sanguíneos y nervios.
En uñas claras suele resultar más fácil distinguir hasta dónde podemos cortar.
En uñas oscuras…
bienvenidos al nivel avanzado. 😄
Por eso es mejor retirar cantidades pequeñas y trabajar con calma que intentar conseguir la longitud perfecta de una sola vez.
Y si no sabemos hacerlo, pedir al veterinario o a un profesional que nos enseñe es una inversión de cinco minutos bastante útil.
«¡Ha sangrado!»
Puede ocurrir.
Incluso a personas con experiencia.
No significa que tengamos que redactar nuestro testamento y abandonar para siempre el cortaúñas.
Pero sí es buena idea tener preparado un producto hemostático apropiado y saber utilizarlo.
Y si el sangrado no se controla con normalidad, entonces naturalmente consultamos.
Lo que no hacemos es entrar en pánico.
Porque hay una regla universal:
cuanto más nervioso está el humano, más patas descubre el Bulldog que puede esconder.
Cortar una uña también se aprende
No es necesario esperar hasta que las veinte estén largas y organizar una sesión de lucha grecorromana.
Hoy:
tocamos la pata.
Premio.
Mañana:
tocamos los dedos.
Premio.
Otro día:
enseñamos el cortaúñas.
Después cortamos una uña.
Fin.
Sí, una.
La policía de las manicuras caninas no vendrá a detenernos por terminar mañana.
Si conseguimos que el perro acepte tranquilamente el procedimiento, tenemos años de ventaja.
¿Cortaúñas o lima?
Ambos pueden funcionar.
Algunas personas prefieren cortar.
Otras utilizan una lima eléctrica.
Algunos perros toleran mejor una opción que la otra.
La lima tiene sonido y vibración, así que tampoco aparece mágicamente en la vida del cachorro y recibe inmediatamente una ovación.
Se introduce poco a poco.
El mejor sistema es el que permite mantener las uñas correctamente sin convertir cada sesión en WrestleMania.
Y ahora las patas
Cuatro.
Están bastante abajo.
Y por eso olvidamos mirarlas.
Hasta que el perro empieza a lamer una.
Entonces descubrimos que entre los dedos existe todo un universo.
Entre los dedos pasan cosas
Después de los paseos pueden quedar:
arena,
barro,
pequeñas semillas,
restos vegetales,
humedad,
y ocasionalmente objetos que nadie invitó.
Por eso revisar las patas lleva segundos y puede ahorrarnos problemas.
Especialmente después de caminar por campo, zonas con vegetación o terrenos donde el perro haya decidido explorar sin consultar previamente.
Separamos suavemente los dedos.
Miramos las almohadillas.
Miramos entre ellas.
Fin.
No necesitamos una resonancia magnética de cada pata después de comprar el pan.
«Se lame las patas»
Una lamida ocasional no constituye automáticamente una enfermedad.
El problema empieza cuando observamos:
lamido frecuente,
mordisqueo,
piel roja,
humedad constante,
hinchazón,
mal olor,
dolor,
cojera,
o cambios entre los dedos.
Entonces la pata está aportando información.
Y, como ya vimos con la piel, no diagnosticamos inmediatamente:
«Es alergia.»
Puede ser.
Pero existen otras posibilidades: irritación, cuerpo extraño, lesión, infección, dolor y más.
Primero averiguamos qué ocurre.
Después elegimos qué hacer.
Orden bastante práctico.
Las almohadillas no son neumáticos
Son resistentes.
Pero no indestructibles.
Pueden sufrir cortes, abrasiones, quemaduras y lesiones.
Y aquí aparece un enemigo especialmente sencillo de evitar: el suelo demasiado caliente.
Nosotros llevamos zapatos. El Bulldog no.
Una acera expuesta al sol puede alcanzar temperaturas muy superiores a las que imaginamos simplemente mirando el día desde una ventana.
Si dudamos, comprobamos la superficie y elegimos horarios y lugares razonables.
No necesitamos demostrar que el perro puede caminar por allí.
Necesitamos que vuelva con las mismas cuatro patas con las que salió.
En invierno también existen patas
Dependiendo de dónde vivamos y viajemos, frío, hielo, nieve y productos utilizados en las calles pueden irritar las almohadillas.
Después del paseo podemos revisar y limpiar las patas cuando sea necesario.
No porque las patas deban alcanzar un estándar quirúrgico de esterilidad.
Sino porque retirar aquello que irrita la piel suele ser una idea bastante sensata.
¿Crema para las almohadillas?
Puede ser útil en determinados perros y situaciones.
Pero otra vez aparece nuestra afición a convertir cualquier cuidado sencillo en una estantería de cosméticos.
Una almohadilla normal no necesita necesariamente doce productos.
Si está sana, flexible y sin lesiones, quizá no tenemos nada que reparar.
Si está agrietada, dolorida, inflamada o cambia persistentemente de aspecto, antes de untar media farmacia preguntamos: ¿por qué?
Las patas tienen esa costumbre de estar conectadas al resto del perro.
El pelo entre las almohadillas
En un Bulldog Francés normalmente no estamos ante una selva amazónica.
Pero podemos revisar que no haya pelo, suciedad o material apelmazado que interfiera o retenga humedad.
No necesitamos esculpir la pata.
Sólo mantenerla funcional y cómoda.
El Bulldog no sabe que existe Instagram para manicuras.
Y probablemente vive mejor así. 😄
Una pata hinchada merece investigación
Si una pata o un dedo aparecen claramente hinchados, dolorosos, calientes, lesionados o el perro comienza a cojear, no asumimos automáticamente que:
«se habrá dado un golpe».
Puede haber un golpe.
O una uña rota.
Un cuerpo extraño.
Una lesión.
Inflamación entre los dedos.
O muchas otras cosas.
Especialmente si el problema persiste o empeora, toca veterinario.
La cojera es una señal.
No una peculiaridad estética.
La inspección de 30 segundos
De vez en cuando podemos hacer una pequeña revisión mientras el Bulldog está tranquilamente tumbado.
Boca: levantamos los labios, miramos dientes y encías.
Uñas: comprobamos longitud, roturas y espolones.
Patas: almohadillas, dedos y espacios interdigitales.
Treinta segundos.
Quizá cuarenta si el Bulldog considera que cada pata necesita una negociación sindical independiente.
😄
Y precisamente por hacerlo habitualmente aprendemos algo muy útil:
cómo es nuestro perro cuando todo está bien.
Eso hace mucho más fácil detectar cuándo algo cambia.
El secreto no está en sujetarlo más fuerte
Está en haber empezado antes. Un cachorro al que regularmente le tocamos:
la boca, los labios, los dientes, las patas, los dedos, las uñas,
aprende que estas manipulaciones forman parte de la vida.
No significa que algún día vaya a traer voluntariamente el cortaúñas y decir:
«Cuando quieras.» Tampoco pidamos milagros.
Pero pasar de: «ME ESTÁN AMPUTANDO»
a: «Otra vez estos humanos con sus cosas» ya es un resultado magnífico. 😄
Y una última comprobación
Has cepillado los dientes. Has revisado las encías. Has cortado las uñas. Has mirado entre los dedos.
Las almohadillas están bien. Todo perfecto. Dejas al Bulldog en el suelo. Camina hasta el sofá. Sube. Se tumba.
Y empieza a lamerse una pata durante cuatro segundos mientras te mira.
Sólo para que dudes de todo lo que acabas de hacer.Mantenimiento completado. 😄Ya tenemos boca, uñas y patas bajo control. Ahora toca una parte que merece bastante más atención que el famoso: «Los Bulldogs roncan, es normal.»
Porque roncar y respirar bien no son exactamente la misma cosa.