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El peso del Bulldog Francés

¿Está gordo… o simplemente es Bulldog? 😄

Hay pocas conversaciones capaces de reunir tantas opiniones como el peso de un perro.

— Está gordito.
— ¡Qué va! Está fuerte.
— A mí me parece perfecto.
— Se le marcan las costillas.
— Es que es de hueso ancho.
— El mío pesa tres kilos más y está estupendo.

El Bulldog, mientras tanto, está debajo de la mesa esperando que alguna de estas opiniones termine en queso.

Empecemos por una idea bastante útil:

el peso es un número.

Y queremos saber qué perro hay alrededor de ese número.

«¿Cuánto debería pesar mi Bulldog Francés?»

Naturalmente, lo primero que hacemos es buscar una cifra.

Y aquí sí tenemos una referencia oficial.

El estándar FCI establece para el Bulldog Francés adulto:

machos: 9–14 kg
hembras: 8–13 kg

Perfecto.

¿Problema resuelto?

No exactamente. 😄

Porque esos son los límites de peso establecidos por el estándar de la raza. No significan que todo macho deba pesar 14 kg ni que toda hembra deba pesar 13.

Tampoco nos dicen por sí solos si un perro concreto está demasiado gordo, demasiado delgado o estupendamente.

Un Bulldog pequeño y compacto de 10 kg puede tener exceso de grasa.

Otro, más alto y con mayor estructura, puede pesar bastante más y estar delgado.

Por eso preguntar:

«¿11 kilos está bien?»

sin ver al perro se parece un poco a preguntar:

«¿Un pantalón talla 40 me quedará bien?»

Depende de quién intente ponérselo.

Dos perros. El mismo peso. Dos cuerpos completamente diferentes.

Imaginemos dos Bulldogs que pesan exactamente 12 kg.

El primero tiene buena musculatura, cintura visible y una cantidad adecuada de grasa.

El segundo tiene menos músculo y bastante más grasa.

La báscula dice:

12 kg.

A los dos.

La báscula no está equivocada.

Simplemente no sabe de qué están hechos esos 12 kilos.

Y ahí aparece algo mucho más interesante que perseguir una cifra exacta: la condición corporal.

Las costillas existen. Podemos comprobarlo. 😄

No necesitamos ver cada costilla desde la otra punta del jardín.

Pero tampoco deberían estar enterradas en un lugar al que sólo pueda llegar una expedición arqueológica.

En un perro con una condición corporal adecuada, generalmente queremos poder palpar las costillas con facilidad bajo una cobertura moderada de grasa.

También observamos el cuerpo desde arriba y desde un lado.

¿Existe cintura?

¿El abdomen presenta recogimiento?

¿O hemos pasado progresivamente de Bulldog a…

mesita de centro con orejas?

Aquí las escalas veterinarias de condición corporal —BCS, Body Condition Score— resultan mucho más útiles que decidir únicamente por kilos.

No preguntan sólo:

«¿Cuánto pesa?»

Preguntan:

«¿Cómo está distribuido ese peso?»

«Pero siempre ha pesado eso»

Ésta es una frase interesante.

Porque mantener el mismo número no garantiza mantener el mismo cuerpo.

Un perro puede perder masa muscular con la edad y ganar grasa sin que la báscula cambie demasiado.

Antes:

músculo + grasa adecuada = 12 kg.

Después:

menos músculo + más grasa = 12 kg.

Mismo perro.

Misma báscula.

Mismo número.

Distinta composición corporal.

Por eso, especialmente a medida que el perro envejece, no deberíamos utilizar el peso como único indicador.

«Está fuerte»

Ah.

La palabra mágica. 😄

Los Bulldogs tienen un cuerpo compacto, ancho y musculoso. Esa apariencia puede hacer que unos kilos de más pasen bastante desapercibidos.

Además, el aumento de peso suele ser gradual.

No nos despertamos una mañana y encontramos misteriosamente tres kilos nuevos de Bulldog en el salón.

Son pequeñas cantidades.

Un poco más de comida.

Un poco menos de actividad.

Premios.

Invierno.

Edad.

Esterilización en algunos perros.

Otro premio.

«Sólo un trocito.»

Y como vemos al perro todos los días, nuestro ojo también se acostumbra.

Las fotografías tomadas desde arriba y de perfil cada cierto tiempo pueden ser sorprendentemente reveladoras.

La cámara no sabe que es nuestro niño.

La abuela dice que está demasiado delgado

La abuela constituye un sistema de valoración corporal independiente y no reconocido por ninguna organización veterinaria. 😄

Para la abuela, con frecuencia:

come = bien.

come mucho = mejor.

pide comida = tiene hambre.

no acepta una croqueta después de cenar = enfermedad grave.

Pero un perro que mantiene una condición corporal adecuada no necesita una capa extra de grasa por si acaso.

Y en el Bulldog Francés esto tiene especial importancia.

Un kilo no es «sólo un kilo»

Cuando nosotros ganamos un kilo, quizá no parezca demasiado.

Pero imaginemos un Bulldog que debería estar alrededor de 10 kg y lleva 1 kg innecesario.

Eso representa aproximadamente un 10 % adicional de su peso.

De repente «sólo un kilo» suena distinto.

Y ese peso adicional acompaña al perro constantemente.

Cuando camina.

Cuando corre.

Cuando sube.

Cuando juega.

Cuando hace calor.

Y, muy importante en una raza braquicéfala, cuando respira.

El exceso de grasa no es simplemente una cuestión estética.

Puede aumentar la carga sobre articulaciones y aparato locomotor, dificultar la actividad física y empeorar problemas relacionados con el calor y la respiración.

Por eso aquí no estamos intentando conseguir una cintura bonita para Instagram.

Estamos hablando de salud.

«Pero tiene hambre todo el tiempo»

No utilizaremos esto como método diagnóstico. 😄

Muchos perros comen cuando tienen hambre.

También comen cuando no tienen hambre.

Comen porque huele bien.

Porque nosotros estamos comiendo.

Porque otro perro está comiendo.

Porque podría existir la remota posibilidad de que nadie vuelva a ofrecerles comida durante los próximos nueve minutos.

Y algunos Bulldogs han desarrollado una expresión facial extraordinariamente eficaz.

La mirada.

Te sientas.

Aparece.

Te mira.

No pestañea.

Baja los ojos hacia tu plato.

Vuelve a mirarte.

Mensaje recibido.

Que un perro pida comida no significa automáticamente que necesite más calorías.

¿Cómo engorda un Bulldog que «casi no come»?

Éste es otro fenómeno fascinante.

Preguntamos:

— ¿Cuánto come?

— Muy poquito.

Perfecto.

Seguimos investigando.

Hay desayuno.

Cena.

Dos premios durante el paseo.

Un snack dental.

Un trocito de jamón.

Algo mientras cocinamos.

Un pedacito de pan.

Tres cosas utilizadas para entrenar.

Y una persona de la familia que misteriosamente responde:

«Yo casi nunca le doy nada.»

Casi.

😄

El problema es que las calorías pequeñas también saben sumar.

Por eso, si necesitamos entender realmente cuánto está comiendo un perro, durante unos días hacemos algo revolucionario: contamos TODO.

Su alimento.

Los premios.

Los snacks dentales.

Lo que utilizamos para entrenar.

Lo que cae de la mesa.

Y lo que «no cuenta porque era diminuto».

Cuenta.

El organismo del perro tiene esa desagradable costumbre.

La trampa del vaso

Cogemos el pienso con un vaso.

Hoy lleno.

Mañana casi lleno.

Pasado mañana «más o menos lo mismo».

Y creemos que estamos administrando una cantidad constante.

Hasta que ponemos ese «vaso» sobre una báscula.

Sorpresa.

Una pequeña báscula de cocina puede ser una herramienta magnífica para controlar la ración.

No porque tengamos que pesar cada croqueta durante el resto de nuestra vida.

Sino porque primero necesitamos saber qué significa realmente nuestra medida habitual.

A veces el problema nutricional no estaba en el alimento.

Estaba en nuestro concepto de «un poquito».

Ha engordado después de esterilizarlo

Puede ocurrir que las necesidades energéticas cambien.

Pero la esterilización no introduce secretamente calorías en el perro durante la noche. 😄

Lo que cambia es el equilibrio entre:

energía que entra

y

energía que utiliza.

Si sus necesidades disminuyen y seguimos ofreciendo exactamente la misma cantidad de energía, el peso puede empezar a subir.

La solución no es declarar:

«Los perros esterilizados engordan.»

La solución es observar su condición corporal y ajustar alimentación y actividad cuando sea necesario.

«Entonces le doy la mitad y adelgaza rápido»

No.

Aquí tampoco gana quien llegue primero. 😄

Si un perro necesita perder peso, queremos hacerlo de manera controlada.

Una restricción improvisada y excesiva puede reducir no sólo grasa, sino también masa muscular y comprometer la calidad nutricional de la dieta.

Especialmente si simplemente cogemos un alimento normal y reducimos brutalmente la cantidad.

El veterinario puede ayudar a establecer:

  • un peso objetivo razonable;

  • una cantidad de energía adecuada;

  • una dieta apropiada;

  • un ritmo de pérdida de peso;

  • y controles para comprobar que realmente estamos perdiendo lo que queremos perder.

Porque el objetivo no es fabricar un Bulldog más pequeño.

Es reducir exceso de grasa manteniendo el perro sano.

¿Y si está demasiado delgado?

También importa.

A veces estamos tan acostumbrados a hablar de obesidad que parece que adelgazar siempre es una victoria.

No.

Una pérdida de peso que no estábamos buscando merece atención.

Especialmente si el perro come igual o incluso más que antes.

O si aparecen además diarrea, vómitos, cambios en las heces, aumento de sed, apatía, pérdida de musculatura u otros síntomas.

Y aquí existe una diferencia enorme entre:

«quiero que mi perro pierda peso»

y

«mi perro está perdiendo peso».

La primera puede ser un plan.

La segunda puede ser una señal.

El cachorro: por favor, escondamos la calculadora

Con los cachorros aparece otra obsesión.

— Tiene cuatro meses y pesa 5,2 kg. ¿Cuánto pesará de adulto?

Internet responde inmediatamente con fórmulas.

Peso a X meses × número mágico = adulto.

Parece maravilloso.

Sólo hay un inconveniente:

el cachorro no conoce la fórmula.

😄

El crecimiento depende de genética, sexo, tamaño familiar, alimentación, desarrollo individual y otros factores.

Dos cachorros pueden pesar lo mismo hoy y terminar con tamaños adultos diferentes.

Por eso, para estimar cómo puede desarrollarse un cachorro, nos interesa mucho más observar:

su curva de crecimiento, su estructura, sus padres, sus abuelos, hermanos adultos de camadas anteriores y la línea familiar.

Una pesada aislada es una fotografía.

El crecimiento es una película.

«Su padre pesa 14 kilos»

Perfecto.

El cachorro tiene también una madre.

Y cuatro abuelos.

Y ocho bisabuelos.

La genética tiene la desagradable costumbre de no consultar únicamente al padre que aparece en la fotografía del anuncio. 😄

El tamaño tiene una base compleja y no podemos garantizar el peso adulto simplemente copiando el peso de uno de los progenitores.

La familia completa nos aporta mucha más información.

Y aun así hablamos de estimación, no de una promesa firmada por el cachorro.

¿Cada cuánto hay que pesarlo?

No hace falta convertir el salón en un control de aeropuerto.

En un cachorro, las pesadas periódicas ayudan a seguir su crecimiento.

En un adulto sano, controlar el peso de vez en cuando permite detectar tendencias antes de que sean enormes.

Y si estamos realizando un programa de pérdida o ganancia de peso, naturalmente interesa hacerlo con mayor regularidad.

Pero recuerda:

pesamos al perro y miramos al perro.

Las dos cosas.

La báscula aporta un dato objetivo.

Nuestros ojos y nuestras manos aportan información sobre su condición corporal y muscular.

Hagamos una prueba mejor que «¿cuánto pesa?»

Mira a tu Bulldog desde arriba.

Míralo de perfil.

Pasa las manos suavemente sobre sus costillas.

Observa la cintura.

Piensa en cómo ha cambiado durante los últimos meses.

Compara fotografías.

Y ahora sí, mira también la báscula.

Eso nos cuenta bastante más que una cifra aislada.

El objetivo no es que pese poco

Esto es importante.

Delgado no significa automáticamente sano.

Y pesado no significa automáticamente gordo.

No estamos compitiendo para conseguir el Bulldog Francés con el número más pequeño en la báscula.

Queremos un perro con:

una condición corporal adecuada, buena masa muscular, alimentación suficiente y un peso compatible con su estructura y su salud.

Eso puede significar números diferentes para perros diferentes.

Y ahora viene la prueba definitiva

Has pesado su comida.

Has contado los premios.

Has comprobado sus costillas.

Tiene cintura.

El veterinario está satisfecho.

Todo perfecto.

Te sientas con un bocadillo.

El Bulldog aparece.

Te mira.

Mira el bocadillo.

Vuelve a mirarte.

Suspira.

Pone cara de haber sido abandonado por la sociedad.

No cambies el plan todavía.

Probablemente no estás ante una emergencia nutricional.

Estás ante un profesional. 😄

¿Volvemos a la comida?

Ahora que sabemos que «tiene hambre» y «necesita comer más» no son necesariamente la misma frase:

¿Seguimos con la Guía?

Todavía quedan baños, pliegues, uñas, respiración, calor y bastantes maneras de que un Bulldog consiga mantenernos ocupados.

¿Te interesa saber de dónde sale todo esto?

Para preparar esta página podemos añadir al final, igual que en vacunación, fuentes veterinarias reales y actuales sobre condición corporal, obesidad, control de peso y necesidades energéticas.

Aquí yo usaría como base WSAVA, sus herramientas de Body Condition Score y Muscle Condition Score, además de documentación veterinaria europea sobre obesidad y nutrición. Y pondría los enlaces oficiales clicables, no una bibliografía ornamental.

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