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Pliegues, ojos y orejas

Tres zonas pequeñas capaces de organizar una cantidad sorprendente de trabajo 😄

El Bulldog Francés no tiene una melena que cepillar durante dos horas.

No necesita coletas.

No tenemos que desenredarle veinte centímetros de pelo después de cada paseo.

Parecería una raza bastante económica en mantenimiento.

Y entonces miramos la cara.

Ah.

Tenemos pliegues.

Dos ojos enormes perfectamente situados para investigar arbustos.

Y dos orejas que, por tamaño, deberían captar emisiones de radio de países vecinos.

Vamos por partes.

Empecemos por los pliegues

Los pliegues son parte de la expresión típica del Bulldog Francés.

Y no, nuestro objetivo no es convertir su cara en una superficie perfectamente lisa.

El Bulldog puede conservar su cara de Bulldog. 😄

Lo que nos interesa es lo que ocurre dentro de esos pliegues.

Porque donde dos superficies de piel están muy próximas puede acumularse humedad, suciedad y secreciones. Y una zona húmeda, caliente y poco ventilada puede convertirse en un lugar bastante cómodo para problemas cutáneos.

Por eso de vez en cuando hacemos algo extraordinariamente sofisticado: levantamos el pliegue y miramos.

Sí. Ésa es la tecnología.

«¿Tengo que limpiarlos todos los días?»

No necesariamente.

Hay Bulldogs con pliegues poco profundos que casi nunca acumulan nada.

Otros tienen pliegues más marcados y necesitan atención con mayor frecuencia.

Y un mismo perro puede necesitar cuidados diferentes según la época del año, el calor, la humedad o el estado de su piel.

Así que no necesitamos convertir la limpieza en una ceremonia obligatoria a las 08:15 de cada mañana.

Necesitamos observar al perro que tenemos delante.

Si el pliegue está limpio, seco, sin olor y la piel tiene buen aspecto…

probablemente no necesita que lo frotemos simplemente porque hoy es martes.

Limpiar es sólo la mitad del trabajo

Éste es el detalle que resulta fácil olvidar.

Limpiamos.

Perfecto.

Y dejamos la zona húmeda.

Menos perfecto.😄

Después de limpiar un pliegue conviene dejarlo bien seco, con suavidad y sin frotar agresivamente.

Porque si nuestro problema era la humedad, terminar el procedimiento añadiendo más humedad y cerrando otra vez el pliegue tiene cierta falta de lógica.

¿Con qué se limpian?

Aquí aparece Internet con su laboratorio doméstico.

Vinagre.

Bicarbonato.

Aceites.

Infusiones.

Desinfectantes.

Una mezcla secreta que alguien lleva utilizando «desde hace veinte años».

Y probablemente en algún foro existe una persona recomendando algo que originalmente fue diseñado para limpiar una cocina.

Nosotros podemos ser bastante menos creativos. 😄

Para una higiene rutinaria basta con utilizar productos apropiados para perros y para esa zona, siguiendo sus indicaciones.

Y si la piel ya está inflamada, dolorida, húmeda, lesionada o produce un olor anormal, dejamos de experimentar.

Porque entonces quizá ya no estamos haciendo higiene.

Estamos intentando tratar un problema.

Y para eso primero necesitamos saber cuál es.

«Huele raro»

Información importante.

Un pliegue sano no debería desarrollar constantemente un olor fuerte y desagradable.

Si levantamos el pliegue y encontramos:

enrojecimiento,

humedad persistente,

secreción,

piel irritada,

dolor,

costras,

o un olor claramente anormal,

no solucionamos la situación echando perfume encima.

El Bulldog seguirá oliendo bien durante aproximadamente nueve minutos y el problema seguirá viviendo debajo.

Ahora los ojos

Los ojos del Bulldog Francés son grandes, expresivos y extraordinariamente útiles para conseguir comida sin pronunciar una sola palabra.

También están bastante expuestos.

Por eso merece la pena acostumbrarnos a mirar los dos ojos.

No hace falta hacerlo con una linterna y una bata blanca.

Simplemente conocer su aspecto habitual.

¿Están abiertos igual?

¿Tienen el mismo aspecto?

¿Hay enrojecimiento?

¿Aparece una secreción diferente de la habitual?

¿El perro entrecierra uno?

¿Se frota la cara?

¿Parece molestarle la luz?

Cuando conocemos la cara normal de nuestro perro, los cambios llaman mucho más la atención.

«Tiene legañas»

Sí. Los perros también pueden producir pequeñas cantidades de secreción ocular.

Una pequeña legaña ocasional no significa automáticamente que tengamos que activar una emergencia nacional.

La cuestión es cómo es, cuánto hay y qué está haciendo el ojo.

No es lo mismo una pequeña secreción habitual que encontrar de repente un ojo:

muy rojo,

cerrado o entrecerrado,

doloroso,

con secreción abundante,

con aspecto turbio,

o que el perro intenta frotar continuamente.

Los ojos tienen una característica bastante incómoda:

algunos problemas pueden empeorar rápidamente.

Así que con un ojo claramente doloroso no aplicamos el famoso protocolo:

«Vamos a esperar tres días a ver si se le pasa.»

El misterioso camino mojado debajo del ojo

Algunos Bulldogs presentan lagrimeo y marcas debajo de los ojos.

La lágrima sale.

El pelo permanece húmedo.

Y nosotros empezamos a buscar en Internet cómo conseguir que mañana vuelva a estar completamente blanco.

Pero antes de pensar en estética conviene hacerse otra pregunta: ¿por qué lagrimea?

Puede existir una cantidad de lagrimeo compatible con la anatomía individual del perro.

Pero un aumento, especialmente si afecta más a un ojo, aparece de repente o va acompañado de molestias, merece atención.

Una pestaña, irritación, un cuerpo extraño, una lesión corneal u otros problemas pueden producir lagrimeo.

Por eso:

primero ojo. Después fotografía.

«Le limpio el ojo con…»

Aquí también podemos organizar un campeonato internacional de remedios caseros.

Pero hay una regla bastante fácil:

el ojo no es un buen lugar para improvisar química.

Para retirar suavemente suciedad alrededor del ojo podemos utilizar productos adecuados para la zona ocular.

Pero no ponemos colirios, antibióticos, corticoides ni el medicamento que sobró de otro perro simplemente porque «también tenía el ojo rojo».

Dos ojos rojos pueden tener causas completamente diferentes.

Y algunos medicamentos que sirven para un problema pueden ser muy poco apropiados para otro.

La farmacia doméstica no necesita jugar a la ruleta rusa con una córnea.

El Bulldog cerró un ojo

Aquí sí prestamos atención.

Un perro que mantiene un ojo cerrado o entrecerrado puede estar indicando dolor ocular.

Y si además se frota, lagrimea mucho, el ojo está rojo o vemos algún cambio en su superficie, merece una valoración veterinaria rápida.

Especialmente después de:

un paseo entre arbustos,

un juego brusco,

un encuentro demasiado íntimo con una rama,

o cualquier actividad durante la cual el Bulldog haya decidido utilizar la cara como instrumento de exploración.

Que ocurre.

Bastante. 😄

Pasemos a las orejas

Es difícil no encontrarlas.

Están ahí.

Dos antenas.

La oreja típica del Bulldog Francés es erecta, así que tenemos una ventaja maravillosa:

podemos mirar dentro con bastante facilidad.

Y eso es precisamente lo que deberíamos hacer de vez en cuando.

No para buscar enfermedades obsesivamente.

Para saber qué aspecto tienen normalmente sus orejas.

Una oreja normal no necesita demostrar que está limpia

Existe una peligrosa satisfacción humana en sacar algo del oído con un algodón.

«Mira cuánto hemos limpiado.»

Sí.

Pero nuestro objetivo no es conseguir material para enseñar. 😄

Si el oído está limpio, sin exceso de secreción, sin olor extraño, sin enrojecimiento y el perro no muestra molestias, no necesitamos manipularlo continuamente.

La limpieza excesiva también puede irritar.

Otra vez:

cuidar no significa tocar constantemente.

El bastoncillo: pequeño, blanco y lleno de ambición

Tenemos que hablar de él.

El bastoncillo parece diseñado exactamente para entrar en una oreja.

Pero meterlo profundamente en el conducto auditivo de un perro no es una gran idea.

Puede empujar material hacia dentro y podemos lesionar una zona que ni siquiera vemos bien.

Así que no practicamos minería.

Si necesitamos realizar una limpieza del conducto, utilizamos un producto apropiado y la técnica que nos haya indicado el veterinario.

La parte visible externa sí podemos limpiarla suavemente cuando sea necesario.

No necesitamos descubrir petróleo.

«Sacude mucho la cabeza»

Una sacudida después del baño. Vale. Otra porque algo le ha hecho cosquillas. También.

Pero si el Bulldog: sacude repetidamente la cabeza, se rasca una oreja, la mantiene de forma diferente,

se queja al tocarla, tiene mucho cerumen o secreción, presenta enrojecimiento, o aparece un olor fuerte,

la oreja está intentando decirnos algo. Y normalmente no está diciendo: «Límpiame con más entusiasmo.»

El olor de una oreja merece nariz

Suena poco científico.

Pero funciona como observación doméstica.

Cuando conocemos el olor normal de nuestro perro, un cambio evidente puede alertarnos.

Las otitis pueden acompañarse de olor, secreción, inflamación, picor o dolor.

Y aquí aparece una tentación conocida:

«Todavía tengo las gotas de la última vez.» No. 😄

Porque «otitis» describe inflamación del oído, pero las causas y los microorganismos implicados pueden variar.

El tratamiento que tenía sentido una vez no tiene por qué ser adecuado la siguiente.

«Siempre tiene otitis»

Entonces la pregunta interesante deja de ser: ¿qué gotas ponemos?

Y pasa a ser: ¿por qué vuelve?

Una otitis recurrente puede estar relacionada con diferentes factores y merece una investigación más allá de apagar cada episodio por separado.

Lo mismo ocurre con los pliegues que se inflaman continuamente o con los ojos que lagrimean mucho de forma persistente.

Cuando algo vuelve una y otra vez, la recurrencia también es un síntoma.

Después del baño

Aquí nuestros tres protagonistas vuelven a reunirse.

Pliegues.

Ojos.

Orejas.

Después del baño comprobamos que no hemos dejado humedad acumulada donde no queremos.

Secamos bien los pliegues.

Secamos la parte externa de las orejas.

Y evitamos convertir el baño en una competición para comprobar cuánta agua cabe dentro de un Bulldog.

No hace falta tapar herméticamente cada agujero del perro.

Simplemente bañarlo con un poco de sentido común.

Enseñarle a dejarse mirar

Esto empieza cuando es cachorro.

Tocamos suavemente las orejas.

Levantamos un pliegue.

Miramos un ojo.

Tocamos la cara.

Premio.

Fin.

Otro día repetimos.

No esperamos hasta que tenga una oreja dolorida para descubrir que nuestro Bulldog considera cualquier aproximación a su cabeza una declaración formal de guerra.

Las pequeñas manipulaciones cotidianas pueden enseñarse igual que sentarse o caminar con correa.

Y quizá sean bastante más útiles.

El control técnico de 20 segundos

De vez en cuando:

Pliegues: limpios, secos, sin irritación ni olor extraño.

Ojos: abiertos, cómodos, sin cambios llamativos.

Orejas: aspecto habitual, sin exceso de secreción, dolor, picor ni olor anormal.

Veinte segundos. No necesitamos rellenar un formulario.

No necesitamos una aplicación.

Ni una hoja Excel con gráficos mensuales de legañas.😄

Simplemente conocemos a nuestro perro.

¿Cuándo dejamos el algodón y llamamos al veterinario?

Cuando encontramos algo que claramente no parece mantenimiento normal.

Dolor.

Inflamación importante.

Mal olor persistente.

Secreción anormal.

Heridas.

Picor intenso.

Problemas que vuelven repetidamente.

Un ojo cerrado o doloroso.

Cambios en la transparencia o aspecto del ojo.

O cualquier alteración que progresa en lugar de mejorar.

La frontera es bastante sencilla:

limpiar mantiene una zona sana.

Tratar intenta solucionar una zona enferma.

Y no son exactamente el mismo trabajo.

Y una última prueba científica 😄

Has limpiado los pliegues.

Los has secado.

Has revisado los ojos.

Has mirado las orejas.

Todo perfecto.

Te apartas satisfecho.

El Bulldog te mira.

Sacude la cabeza una vez.

Te lanza una legaña sobre la camiseta.

Y se marcha. Revisión completada. Ya tenemos controlada la cabeza.

Ahora toca bajar un poco y enfrentarnos a tres cosas que el Bulldog probablemente preferiría que ignorásemos para siempre:

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