







¿Cómo se hizo popular el Bulldog Francés?
El Bulldog Francés hizo una carrera social bastante espectacular. En 1885 ya existía un registro de la raza en Francia; en 1898 fue reconocido oficialmente por la Société Centrale Canine y ese mismo año se fundó el club francés de la raza. Para un perro que unas décadas antes se movía principalmente por barrios obreros de París, no estaba nada mal.
Pero el Frenchie no se conformó con Francia. A finales del siglo XIX empezó a ponerse de moda entre estadounidenses ricos que viajaban por Europa y regresaban a casa con un pequeño recuerdo francés que roncaba. En 1896 ya se presentaron Bulldogs Franceses en Westminster, y al año siguiente uno apareció incluso en la portada del catálogo de la exposición. En 1897 nació el French Bull Dog Club of America, después de una monumental discusión sobre cómo debía ser una oreja decente.
Y aquí la historia se vuelve todavía mejor. En 1898, los aficionados estadounidenses organizaron su propia exposición en el Waldorf-Astoria de Nueva York. Aquello ya no era precisamente una reunión de costureras con perros cazarratas: entre los aficionados y miembros del club aparecían apellidos como Roosevelt, Vanderbilt, Whitney y Belmont. El pequeño bulldog de los talleres parisinos había conseguido colarse en la alta sociedad americana sin cambiar siquiera de esmoquin.
Durante las primeras décadas del siglo XX la raza vivió una auténtica época dorada. Llegó a tener su propia revista, The French Bull Dog, publicada en 1913 y 1914, y en 1925 el club estadounidense contaba con 86 miembros activos y publicó un libro entero dedicado a la raza.
Después llegó el bajón. Las guerras, la Gran Depresión y la competencia de otras razas pequeñas hicieron bastante daño. En 1940 sólo se registraron 100 Bulldogs Franceses en el AKC y en 1960 apenas 106. Hubo incluso quien advirtió que, si aquello seguía así, la raza podía acabar desapareciendo.
Así que la popularidad del Frenchie no fue una bonita línea ascendente. Pasó de perro de trabajadores a perro de moda, de ahí a las casas de los ricos, luego casi al olvido… y mucho después volvió a ponerse de moda.
En otras palabras: antes de conquistar Internet, el Bulldog Francés ya había conquistado París y Nueva York. Y casi había conseguido desaparecer entre medias.
Y entonces ocurrió algo bastante curioso: el perro que ya había estado de moda una vez decidió ponerse de moda por segunda vez. Pero esta vez, a lo grande.
En Estados Unidos, las estadísticas del American Kennel Club permiten verlo casi como una carrera. En 2012, el Bulldog Francés ocupaba el puesto 14 entre las razas más registradas. En 2021 ya era el número 2. Y en 2022 hizo algo que parecía bastante difícil: desalojó del primer puesto al Labrador Retriever, que llevaba 31 años consecutivos allí.
No fue una subida pequeña. Entre 2012 y 2022, los registros del Frenchie aumentaron más de un 1.000 %.
¿Una moda pasajera?
Pues de momento, no.
2022: nº 1.
2023: nº 1.
2024: nº 1.
2025: nº 1.
Cuatro años seguidos como la raza más registrada por el AKC en Estados Unidos.
Así que nuestro pequeño bulldog ha conseguido una trayectoria bastante peculiar: de los talleres de París a los salones elegantes, de allí casi al olvido y, un siglo después, al número uno.
No está mal para aquel perrito raro que, según algunas versiones de la historia, los ingleses dejaron marchar a Francia sin demasiado pesar.