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Baño, piel y pelo del Bulldog Francés

 

Huele a perro.

Es una observación razonable. Es un perro. 😄

La pregunta interesante empieza cuando decidimos qué hacer al respecto.

Porque alrededor del baño existen dos escuelas bastante entusiastas:

«A los perros casi no hay que bañarlos.»

y

«Lo baño todas las semanas con siete productos porque tiene la piel delicada.»

Entre un Bulldog que empieza a desarrollar su propio ecosistema y otro que tiene más cosméticos que nosotros probablemente exista un punto razonable.

Vamos a buscarlo.

¿Cada cuánto hay que bañar a un Bulldog Francés?

La respuesta que menos gusta en Internet: depende. Depende de su piel. De su actividad. De dónde vive.

De cuánto se ensucia. De si tiene algún problema dermatológico. De los productos que utilizamos.

Y, naturalmente, de si esta mañana ha descubierto un charco cuya existencia considerábamos irrelevante.

Un perro que vive en una casa, sale por ciudad y duerme en el sofá no tiene necesariamente las mismas necesidades que uno que corre por el campo y vuelve orgullosamente decorado con barro hasta las orejas.

Por eso no existe un calendario mágico:

día 1 — limpio
día 29 — limpio
día 30 — oficialmente sucio

Bañamos cuando hace falta.

Y observamos la piel.

«Pero me dijeron que bañarlo mucho estropea la piel»

La frecuencia por sí sola no cuenta toda la historia.

Importa con qué lo bañamos, cómo lo hacemos y cómo está su piel.

Un champú inadecuado, un aclarado deficiente, agua demasiado caliente o dejar humedad atrapada pueden crear más problemas que el número escrito en el calendario.

Y existe una excepción muy importante: los baños terapéuticos.

Si un veterinario prescribe un champú dermatológico con determinada frecuencia y tiempo de contacto, eso ya no es simplemente higiene.

Es parte del tratamiento.

En ese momento no aplicamos la regla que nos contó alguien en el parque de que:

«Los perros sólo se pueden bañar dos veces al año.»

El dermatólogo probablemente tiene un plan algo más específico. 😄

El champú humano está justo ahí…

Sí. Y también está tu cepillo de dientes.

Eso no significa que debamos compartirlo.

La piel del perro tiene características diferentes de la nuestra, y los productos formulados para personas no son automáticamente adecuados para su uso habitual en perros.

Así que para el baño normal elegimos un producto destinado a perros.

Y no hace falta que la botella prometa:

brillo de diamante, volumen imperial, hidratación molecular y esencia de bosque escandinavo.

Necesitamos algo apropiado para su piel y para lo que queremos conseguir.

Si existe un problema dermatológico, entonces el producto ya debería elegirse según ese problema.

Antes de mojar al Bulldog…

Tenemos un pequeño detalle. ¿Dónde está la toalla?

Ésta parece una pregunta absurda.

Hasta que tienes un Bulldog completamente mojado en la bañera y descubres que la toalla está en otra habitación.

El perro comprende inmediatamente que ha llegado su momento.

Salta.

Corre.

Se sacude.

Tú corres detrás.

Las paredes participan.

El suelo participa.

Una persona que pasaba tranquilamente por el pasillo participa.

Organización previa. 😄

Antes del baño dejamos preparados:

champú,

toallas,

lo que vayamos a necesitar para secarlo,

y una superficie donde no resbale.

Entonces introducimos al protagonista.

El agua: agradable, no sopa de Bulldog

Agua templada.

No muy caliente.

No helada para «cerrar los poros».

Simplemente cómoda.

Mojamos bien el pelo y la piel, evitando convertir ojos, nariz y oídos en piscinas.

Y aquí descubrimos algo curioso:

el Bulldog tiene el pelo corto.

Uno pensaría que mojarlo completamente tarda aproximadamente cuatro segundos.

No siempre.

Hay que asegurarse de que el agua llegue realmente a la piel y no limitarse a decorar la superficie.

Champú: más espuma no significa más limpieza

Ésta es una pequeña obsesión humana.

Si hay poca espuma:

«No está limpiando.»

Añadimos más.

Y más.

Hasta que tenemos un Bulldog debajo de una montaña de nata.

😄

La cantidad y la forma de utilización dependen del producto. Algunos champús incluso están pensados para diluirse según las instrucciones del fabricante.

Lo importante es distribuirlo bien y trabajar suavemente sobre la piel.

Sin frotar como si estuviéramos intentando eliminar una mancha de una sartén.

Estamos lavando piel, no lijando muebles.

Y ahora: aclarar

Después:

aclaramos.

Y cuando creemos que hemos terminado…

podemos aclarar un poco más.

Los restos de producto sobre la piel no aportan ningún beneficio especial y pueden favorecer irritación en algunos perros.

Esto tiene particular importancia en zonas donde el producto puede quedar escondido:

axilas,

ingles,

debajo del cuello,

entre los dedos,

y alrededor de algunos pliegues.

El Bulldog tiene una sorprendente capacidad para guardar cosas donde no deberían quedarse.

Incluido champú.

Secar no es un detalle

Terminamos el baño.

El perro está limpio.

Misión cumplida.

Todavía no.

Hay que secarlo.

Primero retiramos el exceso de agua con la toalla, sin necesidad de frotar violentamente.

Y después nos aseguramos de que la piel queda bien seca, especialmente en las zonas donde puede retenerse humedad.

Los pliegues merecen atención particular, aunque tendrán su propia página porque son perfectamente capaces de protagonizarla.

Si utilizamos secador, aire agradable, distancia razonable y nada de cocinar al Bulldog a máxima potencia.

Además, algunos perros consideran que el secador es:

  1. un monstruo;

  2. un enemigo personal;

  3. algo que hay que morder;

  4. las tres anteriores.

Conviene acostumbrarlos poco a poco.

Y entonces sucede.

Has terminado.

Está limpio.

Está seco.

Huele estupendamente.

Lo bajas al suelo.

El Bulldog se queda inmóvil durante aproximadamente dos segundos.

Y de repente:

ZOOOOOM.

Corre por el salón.

Se frota contra el sofá.

Contra la alfombra.

Contra su cama.

Da tres vueltas.

Se lanza de lado.

Corre otra vez.

Parece que acabamos de activar un dispositivo.

Nadie sabe exactamente qué cláusula del contrato obliga a muchos perros a celebrar el baño como si acabaran de escapar de prisión.

Pero la celebración existe. 😄

«¿El Bulldog Francés necesita cepillado? Pero si casi no tiene pelo»

Ah.

Tiene.

Lo comprobarás en tu camiseta negra.

El Bulldog Francés tiene un manto corto y aparentemente muy sencillo.

No necesita el mantenimiento de una raza de pelo largo, pero eso no significa que no necesite ninguno.

Un cepillado suave ayuda a retirar pelo muerto y permite, además, revisar la piel.

Y eso último es posiblemente más importante que conseguir que brille.

Mientras cepillamos podemos descubrir:

un pequeño bulto,

una zona irritada,

caspa,

una costra,

una picadura,

enrojecimiento,

o algo que ayer no estaba allí.

El cepillo también puede funcionar como inspección técnica.

«¡Está perdiendo muchísimo pelo!»

Bienvenido otra vez al Bulldog Francés. 😄

Los perros de pelo corto también mudan.

Y tienen una habilidad extraordinaria:

producir pelos diminutos que se clavan exactamente en la ropa donde más se ven.

La cantidad puede variar según el individuo, la época, el ambiente, la alimentación y otros factores.

Una muda normal no es lo mismo que una pérdida de pelo acompañada de:

calvas, picor intenso, inflamación, lesiones, costras, mal olor o cambios importantes de la piel.

Cuando el pelo empieza a desaparecer de forma extraña, dejamos de discutir con la aspiradora y empezamos a mirar la piel.

La piel habla

No utiliza palabras.

Utiliza métodos menos cómodos.

Picor.

Enrojecimiento.

Granitos.

Costras.

Mal olor.

Piel grasa.

Descamación.

Pérdida de pelo.

Lamido.

Rascado.

Y uno de los errores más fáciles es pensar:

«Tiene la piel seca. Necesita otro champú.»

Puede ser.

O puede no ser.

Los problemas cutáneos pueden tener causas muy diferentes: parásitos, infecciones, alergias, alteraciones ambientales, enfermedades y muchas otras situaciones.

La piel tiene un repertorio limitado de maneras de protestar.

Por eso problemas diferentes pueden parecerse bastante desde fuera.

El famoso Bulldog «alérgico a todo»

Existe una curiosa transformación.

El perro se rasca.

Dos semanas después tiene:

champú hipoalergénico,

pienso de proteína exótica,

suplemento de aceite,

toallitas especiales,

spray,

crema,

probióticos,

y una familia que ha prohibido el pollo, el trigo y probablemente las lunas llenas.

Pero todavía no sabemos por qué se rasca.

😄

Si el picor es persistente, intenso o recurrente, merece la pena investigarlo de manera ordenada con el veterinario.

Porque tratar continuamente el síntoma sin entender la causa puede convertirse en una colección bastante cara de botes.

«Se lame las patas»

Una vez.

Normal.

Después del paseo.

Puede ocurrir.

Durante veinte minutos, todos los días, hasta dejar la piel roja:

eso ya es información.

El lamido frecuente de patas puede aparecer por diferentes motivos, incluidos problemas cutáneos, irritación, dolor, parásitos, infecciones o alergias.

No diagnosticamos automáticamente:

«pollo».

Primero miramos qué está pasando.

¿Y las toallitas?

Útiles.

Muy útiles.

Pero tampoco necesitamos limpiar al perro como si trabajara en una sala de operaciones.

Después de un paseo podemos retirar suciedad de patas o de determinadas zonas cuando sea necesario.

También existen productos específicos para higiene localizada.

Pero si necesitamos limpiar constantemente una zona porque siempre está húmeda, roja, irritada o produce mal olor…

quizá la pregunta ya no sea:

«¿Con qué la limpio?»

sino:

«¿Por qué está así?»

Ésa suele ser una pregunta bastante mejor.

Perfume de Bulldog Nº 5

Existe.

Bueno, existen perfumes para perros. 😄

Si se utiliza un producto adecuado y al perro no le produce problemas, un toque cosmético ocasional no es el centro de nuestros problemas.

Pero el perfume tiene una limitación importante: no cura nada.

Si el perro desarrolla un olor fuerte, diferente o persistente poco después del baño, no intentamos ganar la batalla añadiendo otra capa de olor encima.

La piel sana no debería necesitar que ocultemos continuamente su olor.

Un olor anormal puede acompañar, por ejemplo, a alteraciones de la piel o infecciones.

El perfume puede engañar a nuestra nariz.
No engaña al problema.

No olvidemos lo que ocurre debajo

El pelo bonito es agradable.

Pero nuestra prioridad es la piel que hay debajo.

Podemos tener un Bulldog brillante como un anuncio y, aun así, encontrar irritación entre los dedos o debajo de un pliegue.

Por eso durante el baño tenemos una oportunidad magnífica para revisar tranquilamente:

la piel,

las axilas,

el abdomen,

las ingles,

las patas,

los espacios entre los dedos,

la base de la cola,

el cuello,

y cualquier zona que normalmente queda menos visible.

No hace falta realizar una consulta dermatológica completa cada sábado.

Sólo conocer el cuerpo de nuestro perro.

Porque cuando sabemos cómo es normalmente, detectamos antes lo que deja de ser normal.

El cachorro y su primer baño

Tenemos dos objetivos.

Que quede limpio.

Y que no llegue a la conclusión de que el cuarto de baño es un centro de interrogatorios.

😄

Superficie antideslizante.

Agua agradable.

Movimientos tranquilos.

Sesión corta.

Nada de sujetarlo en una batalla épica mientras cuatro personas gritan:

«¡NO TE MUEVAS!»

Podemos introducir progresivamente el agua, el sonido del secador, las toallas, la manipulación de patas y todo el ritual.

Un cachorro que aprende tranquilamente estas cosas puede ahorrarnos muchos combates absurdos durante los próximos diez años.

La higiene también se enseña.

¿Cuándo deja de ser «un poco de picor»?

Aquí tenemos una regla práctica bastante útil.

Si algo:

persiste, empeora, vuelve continuamente, produce dolor, genera lesiones, huele mal, altera mucho al perro o provoca una pérdida anormal de pelo, merece una valoración veterinaria.

Especialmente si el perro se rasca o lame hasta hacerse daño.

No necesitamos esperar a que una pequeña zona roja se convierta en un proyecto dermatológico internacional.

Resumen científico del baño del Bulldog Francés 😄

Tenemos un Bulldog.

Está sucio.

Lo bañamos con un producto adecuado.

Aclaramos bien.

Lo secamos bien.

Revisamos su piel.

El Bulldog corre por la casa como un poseído.

Proceso completado con éxito.

Y una última cosa…

Si después del baño tu Bulldog huele limpio durante exactamente diecisiete minutos y después sale al jardín y encuentra el único centímetro cuadrado de tierra húmeda disponible…

no significa que hayas hecho algo mal.

Significa que tienes perro.

Y probablemente bastante satisfecho consigo mismo. 😄

¿Seguimos?

Ya tenemos limpio al Bulldog entero.

Ahora podemos dedicarnos a esas pequeñas zonas que han decidido necesitar su propio departamento de mantenimiento:

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