
Ejercicio y movimiento del Bulldog Francés
Tiene cuatro patas. Conviene utilizarlas. 😄
Existe una extraña teoría sobre el Bulldog Francés.
Como es braquicéfalo, compacto y extraordinariamente compatible con el sofá, algunas personas llegan a la conclusión de que su programa deportivo ideal consiste en:
levantarse → comer → cambiar de lado en el sofá → cenar.
No.
El Bulldog Francés necesita moverse.
Necesita caminar, explorar, jugar, utilizar sus músculos y conservar una buena condición física.
Lo que no necesita es que intentemos convertirlo en un atleta olímpico a las tres de la tarde en agosto.
Entre sofá permanente y maratón existe un territorio enorme.
Y precisamente ahí queremos vivir.
«Pero el Bulldog Francés no necesita mucho ejercicio»
Depende de qué entendamos por mucho.
No necesita correr veinte kilómetros junto a una bicicleta.
Pero tampoco está diseñado para desplazarse exclusivamente entre:
cama → cocina → sofá → cocina.
El movimiento ayuda a mantener la musculatura, controlar el peso, conservar movilidad y proporcionar estimulación mental.
Y en una raza en la que el exceso de peso puede complicar todavía más la respiración, mantener una buena condición física tiene bastante sentido.
Así que sí: un Bulldog Francés necesita ejercicio.
Simplemente necesitamos elegir el ejercicio adecuado para ese Bulldog.
El paseo no empieza cuando empieza a correr
A veces pensamos que ejercicio significa:
pelota, carrera, saltos, agotamiento.
Pero caminar también es ejercicio.
Y un paseo tranquilo en el que el perro cambia de ritmo, gira, sube una pequeña pendiente, explora superficies diferentes y utiliza su cuerpo ya supone actividad física.
Además está haciendo otra cosa muy importante.
Está leyendo el periódico.
Sólo que el periódico está escrito con pis.😄
Para nosotros es una farola.
Para él: «Aquí estuvo Paco. Tiene tres años. Ha desayunado. Sigue enfadado con el Schnauzer del número 14.»
Dejarle olfatear no es perder el paseo.
También forma parte del paseo.
¿Cuánto ejercicio necesita?
Aquí llega la respuesta favorita de cualquier persona que esperaba encontrar un número: depende.😄
Un Bulldog Francés joven, sano y activo no tiene las mismas necesidades que uno de ocho años.
Un perro delgado y musculado no es igual que uno con sobrepeso.
Uno que respira perfectamente no puede compararse con otro que presenta problemas respiratorios.
Y tampoco es lo mismo pasear en Valencia en enero que en agosto.
Por eso una cifra como:
«30 minutos exactos al día»
resulta muy cómoda para internet.
El Bulldog, lamentablemente, no lleva cronómetro incorporado.
Es mejor observar: edad, condición corporal, estado respiratorio, temperatura,
estado de las articulaciones, nivel de entrenamiento y cómo se recupera después de la actividad.
Un paseo largo o varios más cortos
No existe ningún premio por completar todo el ejercicio diario de una sola vez.
Para muchos Bulldogs funcionan estupendamente varios paseos razonables repartidos durante el día.
Especialmente cuando hace calor.
Además tiene una ventaja.
Cada salida ofrece nuevos olores.
Y esto para un Bulldog puede convertir cuatro calles conocidas en una investigación criminal completamente nueva.
El cachorro: energía infinita, piezas todavía en montaje
Un cachorro puede parecer capaz de correr hasta Portugal.
Eso no significa que deba hacerlo.
Durante el crecimiento, huesos, articulaciones y tejidos todavía están desarrollándose.
Así que el objetivo no es cansarlo físicamente hasta que deje de existir durante tres horas.
Preferimos:
paseos adecuados a su edad,
juego libre,
exploración,
ejercicios cortos,
aprendizaje,
superficies variadas y seguras,
y descanso.
Mucho descanso.
Porque existe un fenómeno curioso: el cachorro cansado no siempre se duerme.
A veces se convierte en un pequeño demonio que corre por la casa con un calcetín.
😄
Más actividad no siempre es la solución.
En ocasiones necesita dormir.
«Tiene muchísima energía. Le tiro la pelota hasta que se canse»
Podemos esperar sentados.
Hay perros capaces de perseguir una pelota mucho después de que su sentido común haya abandonado el parque.
El juego repetitivo de lanzar y correr puede ser divertido, pero no tiene por qué convertirse en:
pelota → sprint → frenazo → giro → sprint → frenazo → giro
cincuenta veces seguidas.
Podemos variar.
Buscar un juguete.
Olfatear.
Caminar.
Jugar contigo.
Practicar una llamada.
Subir sobre una superficie baja.
Rodear un árbol.
Cambiar de dirección.
Encontrar comida escondida.
El cuerpo agradece variedad.
Y el cerebro también.
El cerebro también se cansa
Ésta es una herramienta maravillosa.
Especialmente los días en los que el tiempo exterior parece diseñado específicamente para asesinar Bulldogs.
Podemos trabajar en casa.
Buscar premios escondidos.
Aprender pequeñas habilidades.
Resolver juguetes de comida.
Reconocer objetos.
Seguir un olor.
Practicar órdenes.
Esperar.
Ir a una manta.
Traer algo.
Elegir entre dos objetos.
Cinco o diez minutos utilizando la cabeza pueden resultar sorprendentemente interesantes para un perro.
No sustituye toda la actividad física.
Pero ayuda muchísimo.
Y además obtenemos algo extraordinario:
un Bulldog pensando.
Se queda quieto.
Frunce la frente.
Nos mira.
Vuelve a mirar el premio.
Se oye prácticamente cómo carga Windows.
Las escaleras no son un gimnasio
Subir una escalera ocasionalmente no convierte automáticamente al Bulldog en paciente traumatológico.
Pero tampoco necesitamos utilizar las escaleras como aparato de fitness:
arriba → abajo → arriba → abajo → vamos campeón.
Especialmente en cachorros, perros mayores o animales con problemas ortopédicos.
Tenemos calles.
Tenemos parques.
Tenemos suelo.
Utilicémoslos.
Saltar del sofá: el deporte que nadie programó
Compramos cama ortopédica.
Elegimos alimento.
Controlamos el peso.
Leemos sobre articulaciones.
Y entonces el Bulldog se lanza desde el brazo del sofá como si estuviera saltando desde un helicóptero.
😄
Los saltos repetidos desde superficies altas pueden añadir cargas innecesarias.
Si nuestro perro pasa media vida subiéndose y bajándose de una cama o sofá alto, una pequeña rampa o escalones pueden ser bastante más útiles que discutir con él.
Porque la segunda opción normalmente termina así:
— No saltes.
SALTO.
— Te he dicho…
SALTO.
Perfecto.
Ha quedado clarísimo.
Un Bulldog musculado no aparece por accidente
La musculatura importa.
Y no sólo porque un Bulldog con buen tono muscular esté bonito.
Los músculos participan en la estabilidad, el movimiento y el soporte del cuerpo.
Para conservarlos necesitamos algo revolucionario: utilizarlos.
Caminar regularmente.
Moverse sobre terrenos variados y seguros.
Realizar actividad apropiada.
Mantener un peso adecuado.
Evitar que el perro pase meses viviendo como un cojín decorativo.
No necesitamos construir un gimnasio canino en el garaje.
La constancia suele ser bastante más útil que las hazañas del domingo.
El Bulldog de fin de semana
De lunes a viernes:
sofá.
Sábado:
MONTAÑA.
Tres horas.
Pendientes.
Fotos.
Excursión.
Aventura.
Domingo:
el Bulldog presenta una reclamación formal ante Recursos Humanos.
😄
La condición física se construye progresivamente.
Si queremos hacer paseos más largos o actividades nuevas, aumentamos la carga poco a poco.
Exactamente igual que nosotros.
Bueno…
en teoría nosotros también deberíamos hacerlo.
«Se ha parado. Es un cabezota.»
Puede ser.
Estamos hablando de un Bulldog Francés.
La posibilidad existe. 😄
Pero antes de atribuirlo todo al carácter, observemos.
¿Hace calor?
¿Respira con demasiado esfuerzo?
¿Está excesivamente cansado?
¿Cojea?
¿Busca sombra?
¿Se recupera rápidamente?
¿Se para siempre después de una cantidad similar de actividad?
¿Antes caminaba más y ahora no?
Un perro que se detiene nos está dando información.
A veces la información es:
«No pienso caminar porque quiero ir hacia aquella panadería.»
Y otras veces es:
«No puedo seguir cómodamente.»
Conviene aprender la diferencia.
Respirar durante el ejercicio
Aquí enlazamos directamente con nuestra página sobre Respiración y BOAS.
Un Bulldog puede parecer perfectamente cómodo tumbado en casa y mostrar dificultades cuando aumenta la demanda de aire.
Durante el ejercicio observamos:
ruido respiratorio,
esfuerzo para inspirar,
jadeo desproporcionado,
reducción repentina del ritmo,
necesidad frecuente de parar,
tiempo que tarda en recuperarse,
y cualquier signo de dificultad respiratoria.
El objetivo del ejercicio es mejorar su condición física.
No descubrir dónde está su límite respiratorio empujándolo hasta él.
Si aparecen signos preocupantes, necesitamos valorar la respiración del perro antes de aumentar la actividad.
→ Respiración del Bulldog Francés y BOAS
Y entonces llegó agosto
Hasta aquí todo estupendo.
Ahora estamos en España.
Son las 15:30.
La calle podría utilizarse para hornear pan.
Y alguien pregunta:
«¿Damos nuestro paseo de una hora?»
No.
😄
Los Bulldogs Franceses pueden tener más dificultades para eliminar calor, especialmente si además existen problemas respiratorios.
En días calurosos cambiamos las reglas:
salimos a horas más frescas,
reducimos intensidad,
buscamos sombra,
evitamos superficies excesivamente calientes,
llevamos agua cuando corresponde,
y observamos al perro.
El recorrido que en febrero resulta fácil puede ser completamente inadecuado en julio.
El perro es el mismo. El planeta no.
Y como este tema puede convertirse rápidamente en una emergencia, tiene su propia página:
→ Calor: el enemigo serio
El asfalto también tiene opinión
Nosotros llevamos zapatos.
El Bulldog no.
Antes de caminar sobre una superficie que lleva horas recibiendo sol, merece la pena recordar que sus almohadillas van directamente encima.
No necesitamos un laboratorio.
Podemos comprobar la superficie y, si está demasiado caliente, cambiar horario o recorrido.
El paseo no mejora por realizarlo a cualquier precio.
¿Arnés o collar?
Para un Bulldog Francés, especialmente si existe cualquier preocupación respiratoria, un arnés bien ajustado puede evitar presión directa sobre el cuello.
Pero «arnés» tampoco significa automáticamente «perfecto».
Debe permitir un movimiento cómodo, no rozar, no restringir innecesariamente los hombros y no convertirse en una armadura medieval.
Y todavía necesitamos enseñar algo bastante útil:
caminar sin arrastrar al humano detrás.
Porque cambiar collar por arnés y permitir que el Bulldog tire como un tractor no era exactamente el plan.
«Pero tiene jardín»
Estupendo.
El jardín sirve para muchas cosas.
Tomar el sol.
Oler.
Jugar.
Hacer necesidades.
Vigilar una hoja durante diecisiete minutos.
Ladrarle a algo que nosotros no vemos.
Pero tener jardín no significa necesariamente que el perro haga ejercicio.
Muchos perros con jardín hacen exactamente esto:
salen,
miran,
pis,
vuelven.
Expedición completada.
El paseo aporta movimiento, entorno, olores, novedades e interacción que el jardín de siempre no ofrece de la misma manera.
La edad cambia el movimiento, no lo elimina
Cuando el Bulldog envejece, quizá ya no quiera ni pueda hacer lo mismo.
Eso no significa:
«Es mayor. Que no se mueva.»
Significa adaptar.
Paseos más tranquilos.
Quizá más cortos.
Buen suelo.
Menos calor.
Más tiempo para olfatear.
Control del peso.
Atención a dolor, rigidez y cambios de movilidad.
Un perro mayor puede tardar quince minutos en recorrer una distancia que antes hacía en cinco.
¿Y qué?
No tenemos una reunión.
Déjale leer sus farolas.
¿Cuándo deja de ser «hoy no tiene ganas»?
Un cambio repentino merece atención.
Especialmente si un perro que normalmente disfruta caminando empieza a:
rechazar el paseo,
quedarse atrás,
sentarse repetidamente,
cojear,
levantarse con dificultad,
mostrar dolor,
respirar peor que antes,
cansarse con mucha menos actividad,
o tardar mucho más en recuperarse.
Ahí dejamos de discutir con él sobre motivación.
Y empezamos a preguntarnos qué ha cambiado.
No necesitamos un atleta
Ésta es probablemente la idea más importante.
No queremos el Bulldog que corre más.
Ni el que aguanta más kilómetros.
Ni el que salta más alto.
Queremos un perro que pueda:
caminar cómodamente,
jugar,
explorar,
mantener buena musculatura,
conservar un peso adecuado,
respirar bien durante la actividad
y seguir disfrutando del movimiento a medida que pasan los años.
El ejercicio no debería ser una prueba de resistencia.
Debería formar parte normal de su vida.
La prueba definitiva 😄
Has leído toda la página.
Miras al Bulldog.
El Bulldog te mira.
Coges la correa.
Se levanta inmediatamente.
Perfecto.
Has conseguido transmitir el mensaje.
Llegáis a la calle.
Camina siete metros.
Encuentra un olor fascinante.
Se detiene.
Han pasado cuatro minutos.
Seguís exactamente en la puerta de casa.
Técnicamente estamos haciendo ejercicio.
Sólo que el Bulldog ha decidido añadirle una parte importante de investigación científica.
¿Seguimos?
El movimiento es importante.
Pero hay algo capaz de cambiar completamente cuánto ejercicio puede hacer un Bulldog de un día para otro: