
¿Cuándo llevar al Bulldog Francés al veterinario?
¿Esperamos… o cogemos las llaves?
Ésta es una de las preguntas más frecuentes cuando vivimos con un perro.
Esta mañana estaba perfecto.
Ahora no quiere comer.
Ha vomitado.
Está más tranquilo.
Camina raro.
Lo miramos.
Él nos mira.
Diez minutos después estamos buscando en internet:
«Bulldog Francés está raro».
Y cinco páginas más tarde tenemos dos posibilidades:
no es nada
o
le quedan aproximadamente nueve minutos de vida.
😄
Cerremos Google un momento.
Hay una forma bastante más útil de decidir:
mirar al perro, su edad, la intensidad de los síntomas y cómo está cambiando.
Y aquí hay una diferencia enorme: con un cachorro y con un adulto no esperamos igual.
Si es un cachorro, tenemos menos paciencia
Un cachorro pequeño puede empeorar mucho más rápido que un adulto.
Tiene menos reservas, se deshidrata con mayor facilidad y algunas enfermedades infecciosas pueden evolucionar rápidamente.
Por eso, con un cachorro no aplicamos alegremente la filosofía:
«A ver cómo está mañana.»
Especialmente si todavía no ha completado su vacunación.
Cachorro: ¿cuándo llamamos al veterinario?
Si un cachorro:
deja de comer y beber,
vomita repetidamente,
tiene diarrea importante,
presenta sangre en vómito o heces,
está débil o muy apagado,
no quiere levantarse,
parece dolorido,
respira con dificultad,
o simplemente ha cambiado mucho en pocas horas, llamamos al veterinario.
Y si aparecen vómitos + diarrea + apatía + rechazo de comida o agua, especialmente en un cachorro sin vacunación completa, no esperamos para ver qué ocurre.
Entre otras posibilidades, hay que descartar enfermedades graves como la parvovirosis.
Con un cachorro enfermo, unas horas pueden importar.
«Pero esta mañana estaba jugando»
Precisamente. Los cachorros tienen una habilidad desconcertante para pasar de:
«¡Mira cómo corre!» a «Este cachorro no está bien» en muy poco tiempo.
Que estuviera perfecto por la mañana no garantiza que podamos esperar hasta el día siguiente.
Si el cambio es rápido y evidente: teléfono → veterinario.
Y luego está el cachorro que simplemente no quiere su pienso
Aquí también usamos sentido común.
No comer su pienso mientras observa atentamente nuestro bocadillo no es exactamente anorexia.
😄
Preguntamos:
¿rechaza toda la comida?
¿también el agua?
¿juega?
¿está despierto y activo?
¿vomita?
¿tiene diarrea?
¿se comporta normalmente?
El síntoma aislado importa.
El cachorro entero importa mucho más.
Con el Bulldog adulto podemos observar un poco más
Un adulto sano puede tener algún episodio leve y aislado.
Vomita una vez.
Después bebe, come, juega y vuelve a su actividad principal:
ocupar el centro exacto del sofá.
Podemos observar.
Una deposición algo blanda, un día con menos apetito o una pequeña molestia pasajera no significan automáticamente urgencias.
Pero observar significa realmente observar.
No:
lunes — «mañana vemos».
martes — «sigue igual».
miércoles — «quizá un poco peor».
jueves — «ya casi esperamos al lunes».
😄
Adulto: ¿cuándo dejamos de esperar?
Cuando el problema:
se repite,
dura más de lo razonable,
está empeorando,
produce dolor,
afecta claramente a su comportamiento,
o aparecen varios síntomas juntos.
Un vómito aislado no es igual que seis.
Una deposición blanda no es igual que diarrea continua con vómitos.
Comer menos no es igual que rechazar comida y agua mientras permanece tumbado y débil.
Siempre miramos el conjunto.
Respirar tiene prioridad
Aquí no hacemos experimentos ni con cachorros ni con adultos.
Si el Bulldog:
respira con mucha dificultad,
hace un esfuerzo evidente para conseguir aire,
no logra recuperarse,
presenta lengua o mucosas azuladas o violáceas,
se debilita,
se desorienta
o colapsa, urgencias veterinarias.
No necesitamos saber si es BOAS, calor, una reacción alérgica o cualquier otra causa.
Primero necesitamos que el perro pueda respirar.
→ Respiración del Bulldog Francés y BOAS
Con el calor tampoco esperamos demasiado
Jadear después de actividad es normal.
Jadear intensamente, no recuperarse y empezar a mostrar:
debilidad,
desorientación,
vómitos,
marcha inestable,
dificultad respiratoria
o colapso
ya es otra historia.
Enfriamos y buscamos asistencia veterinaria.
Ojos: pequeños, pero con mucha prisa
Si mantiene un ojo cerrado, tiene dolor, se frota continuamente, aparece una lesión, opacidad o un cambio evidente en el aspecto del ojo: mejor no esperar a mañana.
Los problemas oculares pueden empeorar rápidamente.
Y tampoco utilizamos aquellas gotas misteriosas que llevan dos años viviendo en un cajón.
😄
«Cojea un poquito»
Si da tres pasos raros al levantarse y después camina normalmente, podemos observar.
Si no apoya una pata, tiene dolor, existe inflamación, hubo un traumatismo o la cojera se repite:
veterinario.
Y si aparecen de repente debilidad, falta de coordinación, dolor intenso de espalda o cuello, arrastra las patas o no puede caminar normalmente: no esperamos.
En el Bulldog Francés, los cambios neurológicos bruscos merecen especial atención.
Se ha comido algo
Ah.
El gran clásico.
Chocolate.
Medicamentos.
Una planta.
Un producto de limpieza.
Un juguete.
Un calcetín.
Algo que todavía no hemos identificado porque falta media cocina.
😄
Si puede ser tóxico o provocar una obstrucción: llamamos al veterinario cuanto antes.
No esperamos a que aparezcan síntomas.
Y no provocamos el vómito por nuestra cuenta salvo que un profesional nos indique hacerlo.
Conviene saber qué ha ingerido, cuánto y cuándo y conservar el envase si existe.
«Está muy tranquilo»
Puede estar cansado.
O puede estar enfermo.
La diferencia suele estar en cómo responde al mundo.
Un Bulldog cansado puede dormir profundamente y, sin embargo, escuchar desde otra dimensión cómo abrimos una bolsa de queso.
😄
Un perro apático está diferente.
No quiere levantarse.
No interactúa como siempre.
No responde a cosas que normalmente le interesan.
Si el cambio es marcado o aparece junto con otros síntomas, merece atención.
Y con los mayores aparece otra trampa
«Es la edad.»
Camina peor: la edad.
Come menos: la edad.
Ha adelgazado: la edad.
Bebe muchísimo: la edad.
Ya no quiere moverse: la edad.
Respira peor: la edad.
Un momento.
😄
Envejecer produce cambios.
Pero no explica automáticamente todos los cambios.
Algo nuevo, persistente o progresivo merece valoración aunque nuestro Bulldog tenga doce años.
Una regla muy sencilla
Podemos imaginar tres cajones.
🟢 Podemos observar. Un síntoma leve y aislado. El perro está activo, bebe, se comporta normalmente y no empeora.
Lo vigilamos.
🟠 Llamamos o pedimos cita. Algo persiste, se repite o empeora. Hay dolor. Ha cambiado claramente el apetito, la sed
la movilidad o el comportamiento. No parece una emergencia, pero queremos saber qué ocurre.
🔴 No esperamos. Dificultad respiratoria importante. Colapso o pérdida de consciencia.
Convulsiones. Debilidad extrema. Signos graves de golpe de calor. Mucosas azuladas o violáceas.
Hemorragia importante. Dolor intenso. Traumatismo grave. Incapacidad repentina para caminar.
Intentos repetidos de vomitar sin conseguirlo acompañados de malestar o abdomen distendido.
Incapacidad para orinar. Sospecha de intoxicación. Deterioro rápido. Urgencias veterinarias.
Y para los cachorros añadimos una regla
🐶 Cachorro + deterioro rápido = no esperamos.
Especialmente si deja de comer o beber, vomita, tiene diarrea o se vuelve apático.
No necesitamos diagnosticar en casa si es parvovirus, un cuerpo extraño, una infección o cualquier otra cosa.
Necesitamos que lo vea un veterinario.
Fotos y vídeos: sorprendentemente útiles.
En casa: el Bulldog cojea. Llegamos a la clínica: camina perfectamente.
En casa respira raro. Delante del veterinario: modelo respiratorio del año.😄
Si el episodio aparece y desaparece, un vídeo puede ayudar muchísimo.
Respiración. Tos. Cojera. Temblores. Movimientos extraños. Arcadas.
No sustituye una exploración.
Pero explica mucho mejor que: «Hace una cosa como… grrr… y luego así.»
Y existe una señal que no aparece en ningún termómetro «Éste no es mi perro.»
No sabemos explicar exactamente qué ocurre.
Pero vivimos con él.
Sabemos cómo come, duerme, camina, juega y protesta.
Si de repente algo no encaja, esa observación también importa.
No significa necesariamente que exista algo grave.
Pero es una razón perfectamente válida para llamar al veterinario.
Lo importante.
No necesitamos correr a la clínica por cada estornudo.
Tampoco necesitamos ganar una medalla por esperar hasta el último momento.
Con un adulto sano podemos observar algunos problemas leves y aislados.
Con un cachorro tenemos mucho menos margen.
Y con cualquier Bulldog hay situaciones en las que dejamos de observar y actuamos.
Al final, nuestra misión no consiste en convertirnos en veterinarios desde el sofá.
Es bastante más sencilla: saber cuándo levantarnos del sofá. 😄
¿Seguimos?
Ahora que sabemos cuándo esperar y cuándo no, podemos mirar con más calma algunos problemas que aparecen con especial frecuencia en la raza.