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Problemas frecuentes del Bulldog Francés

Ser braquicéfalo no es una enfermedad

Empecemos por algo importante.

El Bulldog Francés es un perro braquicéfalo.

Eso significa que tiene una conformación particular: cráneo corto, hocico reducido, cuerpo compacto y una anatomía que no es igual a la de un Galgo, un Pastor Alemán o un Caniche.

Pero: braquicéfalo no significa enfermo.

Es una característica anatómica.

Otra cosa es que determinadas características anatómicas puedan traer consigo algunas limitaciones y una mayor predisposición a ciertos problemas.

La famosa cara chata tiene un precio.

Como tantas cosas bonitas en esta vida. 😄

Comparativa respiratoria entre perros

Una nariz corta sigue necesitando respirar bien

Un Bulldog puede tener hocico corto y respirar perfectamente en su vida cotidiana.

Lo que no deberíamos considerar normal simplemente porque «es Bulldog» es: dificultad respiratoria,

intolerancia marcada al ejercicio, recuperación muy lenta, episodios de coloración azulada, desmayos

o incapacidad para llevar una vida normal.

La anatomía braquicéfala es una característica. BOAS es un problema médico. No son sinónimos.

Y tiene algunas limitaciones. Como todos.

Pensemos en nosotros.

Una persona de veinte años y una abuela de ochenta no tienen exactamente las mismas condiciones físicas.

Si fuera hacen 38 grados, probablemente nadie diría:

«Abuela, son las tres de la tarde. Ponte las zapatillas que hoy toca correr cinco kilómetros.»😄

Adaptamos la actividad a la persona que tenemos delante. Con el Bulldog hacemos exactamente lo mismo.

Tiene el hocico corto. Tolera peor determinadas condiciones. Pues no lo sacamos a correr bajo el sol de agosto.

No es una tragedia. Es conocer al perro con el que vivimos.

Además, nosotros también tenemos arrugas. Así que, técnicamente, somos la abuela.

La piel: muchas curvas, muchos rincones

 

Pliegues, cara compacta, orejas… Todo muy bonito.

También significa que algunas zonas necesitan vigilancia.

Humedad atrapada, irritación, picor, enrojecimiento o infecciones pueden aparecer si la piel empieza a dar problemas.

No necesitamos desinfectar al Bulldog tres veces al día como si fuera un quirófano. Necesitamos: mirar, limpiar cuando corresponde y reconocer cuándo algo ha cambiado.

bulldog francés lilac
mirada de bulldog francés

Los ojos están bastante… presentes

 

Digámoslo así.😄

Los ojos del Bulldog son grandes y relativamente expuestos.

Eso contribuye muchísimo a esa expresión de:

«Nunca he roto nada en mi vida.»

mientras detrás de él vemos los restos de una maceta.

Pero también hace que merezcan atención.

Dolor, ojo cerrado, enrojecimiento intenso, lesión, opacidad o frotarse continuamente no son cosas para observar durante una semana.

Los ojos tienen poca paciencia.

La espalda y las articulaciones

 

El Bulldog es compacto, fuerte y bastante convencido de que puede hacer cosas que quizá no debería hacer. Saltar del sofá.

Subir. Bajar. Girar. Perseguir algo. Volver a saltar.

Su estructura corporal puede predisponer a determinados problemas vertebrales y articulares.

Eso no significa envolverlo en algodón.

Significa mantener: buen peso, musculatura, movimiento regular y un poco de sentido común.

Y si aparecen dolor, cojera persistente, debilidad o alteraciones neurológicas: veterinario.

bulldog francés saltando
bulldog francés gordo

El peso aparece otra vez

 

Sí. La croqueta vuelve a perseguirnos.😄

El exceso de peso no es un problema exclusivo del Bulldog Francés.

Pero en un perro compacto y braquicéfalo

puede añadir trabajo innecesario a:

la respiración, las articulaciones, la columna

y la regulación del calor.

No necesitamos un Bulldog flaco.

Necesitamos un Bulldog en buena condición corporal.

Alergias, picores y digestiones

Algunos Bulldogs presentan problemas dermatológicos, alergias, intolerancias o digestiones delicadas.

Pero tampoco convertimos cada pedo en una enfermedad genética de la raza. Esto es importante. 😄

Un episodio aislado es una cosa.

Picor constante, otitis repetidas, lesiones en la piel, diarreas recurrentes o problemas digestivos persistentes son otra.

Cuando algo se repite, dejamos de apagar pequeños incendios por separado y buscamos la causa.

El calor merece su propio capítulo

 

Un Bulldog puede disfrutar perfectamente del verano.

Sólo que quizá su concepto de disfrutar del verano sea:

aire acondicionado + suelo fresco + paseo a las siete de la mañana.

Francamente, no parece un mal plan.😄

La conformación braquicéfala puede reducir su margen cuando necesita eliminar mucho calor mediante el jadeo.

Así que adaptamos horarios y ejercicio.

Igual que con nuestra abuela imaginaria.

Calor el enemigo serio

¿Entonces el Bulldog Francés es una raza problemática?

 

No es una buena manera de plantearlo.

Es una raza con una anatomía muy particular y con predisposición a determinados problemas que merece la pena conocer. Conocerlos no significa esperar que aparezcan todos. Significa poder reconocerlos si aparecen.

Un Bulldog puede pasar años sin BOAS clínicamente significativo, sin problemas graves de columna, sin grandes problemas dermatológicos y haciendo una vida perfectamente normal.

Y otro puede necesitar más atención.

Por eso cuidamos al perro que tenemos delante, no a una lista de enfermedades encontrada en internet.

Lo importante

 

La cara chata tiene sus limitaciones. Las arrugas necesitan cuidados.

El cuerpo compacto tiene sus particularidades.

Y el calor exige un poco más de cabeza.

Eso forma parte del Bulldog Francés.

No necesitamos convertir esas características en una tragedia.

Tampoco fingir que no existen.

Conocer sus puntos débiles nos permite

disfrutar mucho mejor de todos los fuertes.

Y si alguna vez dudamos entre: «esto es normal en un Bulldog»

y «esto no me gusta», ya tenemos otra página para eso:

Bulldog francés sonriente en jardín soleado
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